Las tormentas del fin de semana dejan dos nuevos incendios en León mientras se controla el fuego de Pendilla de Arbas tras quemar 72 hectáreas

Las tormentas eléctricas que han azotado la provincia de León durante el fin de semana han dejado una estela de incendios forestales que han mantenido en alerta a los medios de extinción de la Junta de Castilla y León. Este lunes se declararon dos nuevos focos, aunque la jornada también trajo buenas noticias con el control definitivo del incendio más grave del periodo.

Las tormentas del fin de semana dejan dos nuevos incendios en León mientras se controla el fuego de Pendilla de Arbas tras qu

El primero de los fuegos del lunes se originó en El Villar de Santiago, perteneciente al municipio de Villablino, una zona que ya había sufrido otro incendio reciente en Sosas de Laciana. Para hacer frente a las llamas se movilizaron hasta 11 medios, entre ellos cuatro agentes medioambientales, una cuadrilla terrestre, una autobomba, un buldócer, dos brigadas forestales y dos medios aéreos.

La proximidad del fuego al municipio de Murias de Paredes y la densidad del bosque complicaron inicialmente las labores, pero a las ocho de la tarde la situación ya estaba bajo control. En ese momento, solo permanecían en el lugar dos agentes, la cuadrilla y el buldócer.

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El segundo incendio del día se declaró en el municipio berciano de Cabañas Raras, también provocado por rayos. En este caso, los equipos lograron controlarlo en torno a las siete de la tarde, apenas tres horas después de su inicio.

La noticia más esperada llegó igualmente este lunes con el control del incendio de Pendilla de Arbas, en el municipio de Villamanín. El fuego, que llegó a alcanzar el nivel IGR 1, estuvo activo durante casi 72 horas y llegó a cruzar al territorio del Principado de Asturias, lo que obligó a establecer un mando coordinado entre los gobiernos de Castilla y León y Asturias.

El balance final del incendio de Villamanín es de 72 hectáreas de superficie forestal calcinadas. Además, la investigación llevada a cabo por la Junta ha concluido que el fuego fue intencionado, lo que añade una vertiente judicial a un siniestro que ya de por sí había causado un importante daño medioambiental en la comarca.

La provincia de León continúa así en guardia frente a un otoño que, pese a las tormentas, no ha bajado el riesgo de incendios en sus montes.