El inicio del nuevo curso escolar en Zamora llega con una polémica pendiente de resolver: el comportamiento de algunos alumnos en las rutas de transporte escolar de Secundaria. La Dirección Provincial de Educación ha dejado claro que no tiene previsto incorporar cuidadores o vigilantes en esos autobuses, y que serán los propios conductores quienes asuman el control de las incidencias.

La decisión fue anunciada este lunes por Fernando Prada en una rueda de prensa celebrada en la Delegación Territorial de la Junta con motivo de la presentación del nuevo año lectivo. Prada explicó que la figura del cuidador en el transporte escolar está reservada, con carácter general, a los alumnos menores de 12 años, y que Educación no contempla extender ese servicio a las etapas posteriores.
El anuncio no ha llegado en el mejor momento. Varias familias han trasladado su malestar por el comportamiento de determinados estudiantes durante los trayectos en autobús, especialmente en la ruta que une Zamora con Moraleja del Vino y Villaralbo. Las quejas ponen sobre la mesa una situación que preocupa a los padres, que piden más control en unos desplazamientos que, para muchos menores, son parte del día a día.
Ante esa realidad, Educación apuesta por un modelo de gestión indirecta. Los conductores de las rutas serán los encargados de informar a los centros educativos cuando se produzcan conductas inapropiadas. A partir de ahí, cada dirección de colegio o instituto podrá actuar según lo que contemple su propio reglamento de régimen interno.
Las consecuencias para los alumnos que no respeten las normas pueden ser significativas. Entre las medidas que los centros podrán aplicar se encuentra la pérdida del derecho al uso del transporte escolar, una sanción que dependerá de la gravedad y la repetición de las conductas.
Prada subrayó que los estudiantes tienen la obligación de comportarse de forma correcta con sus compañeros, con el conductor y con el vehículo, y defendió que los mecanismos actuales son suficientes para abordar este tipo de situaciones sin necesidad de destinar personal adicional a los autobuses.
La medida deja sin respuesta inmediata las peticiones de muchas familias de la provincia, que esperan que el sistema funcione en la práctica y que las incidencias no queden sin consecuencias reales para quienes las provoquen.


