El turismo en Segovia ha vivido este verano una de sus temporadas más flojas de los últimos años. Los datos oficiales confirman un descenso superior al 10% en pernoctaciones durante el mes de julio respecto al mismo periodo de 2025, una caída que supera la media regional de Castilla y León, situada en torno al 7%. Y los números cuadran con lo que cuentan quienes trabajan cada día frente al público.

Restaurantes, guías oficiales de turismo y comercios de recuerdos coinciden en el diagnóstico: junio y julio fueron meses muy débiles. Solo el sector del taxi asegura haber mantenido un ritmo habitual.
Roberto Moreno, propietario de un restaurante junto al Acueducto, no tiene dudas. Califica junio y julio de «horrorosos» comparados con el año anterior, y señala que la percepción la comparten sus compañeros del sector y sus proveedores. Aunque agosto trajo «algún día más fuerte», insiste en que no tiene nada que ver con el verano de 2025.
Entre los factores que explican el bajón, Moreno apunta a la crisis económica, la inflación, el encarecimiento de los carburantes y del alojamiento, y el tirón de los destinos de costa ante unas olas de calor especialmente intensas en el interior. «La gente se está endeudando para pagarse las vacaciones y reduce los días», lamenta, con la mirada ya puesta en un otoño e invierno que tampoco presagia favorables.
Desde otro restaurante del centro, la valoración es algo más matizada. Julio estuvo «con altibajos», agosto arrancó mejor y la semana del eclipse superó las expectativas. Aun así, se nota la ausencia de ese bullicio habitual: mesas que doblar, clientes esperando en la puerta. También se percibe menos turismo internacional, en especial el japonés, y visitantes menos dispuestos a gastar que en años anteriores.
Precisamente el eclipse solar del 12 de agosto fue el gran salvavidas de la temporada para las guías profesionales de turismo, quienes califican sin rodeos de «horrorosa» la etapa comprendida entre mediados de junio y ese fenómeno astronómico. El evento atrajo a miles de visitantes extranjeros que llegaban desde Madrid y hacían parada en Segovia: unas horas, una visita, una comida y seguían camino. Suficiente para levantar las cifras de agosto.
El problema es que un eclipse no se repite cada verano. Y mientras los negocios aguardan señales de recuperación, la preocupación se instala en la ciudad con la llegada del otoño.



