El Puerto de Santander ha protagonizado en las últimas semanas un hito histórico en el sector de las energías renovables en España. Por sus muelles han pasado las palas eólicas de mayor longitud jamás importadas por vía marítima en el país, unas piezas colosales que tienen como destino final un parque eólico en la provincia de Burgos.

Se trata de un total de 24 palas correspondientes al modelo Nordex N175/6.X, llegadas desde el puerto marroquí de Nador. Cada una de ellas mide 87,5 metros de longitud y pertenece a una plataforma de aerogeneradores capaces de generar más de 6 megavatios de potencia, con versiones que llegan hasta los 7,3 MW. Son piezas de última generación, entre las más avanzadas disponibles actualmente en el mercado europeo.
Las palas están destinadas al Parque Eólico Avellanosa, en Burgos, que contará con ocho aerogeneradores una vez concluido el montaje. Junto a las palas también han transitado por el puerto los hubs, nacelles y el resto de componentes necesarios para completar las máquinas.
El transporte terrestre de estas piezas supone por sí solo un desafío de ingeniería. Los convoyes alcanzan los 96,56 metros de longitud, casi como un campo de fútbol, con una anchura de 4,66 metros, una altura de 4,70 metros y un peso total de más de 78 toneladas. Para sacarlos del puerto fue necesario retirar farolas, y durante el recorrido de casi 210 kilómetros hasta el emplazamiento del parque también hay que desmontar señales en tramos de carreteras secundarias de Burgos.
El trayecto completo dura cerca de seis horas y media. El Grupo Saavedra, empresa responsable de los transportes especiales, ha coordinado durante meses simulaciones, estudios de viabilidad y análisis de maniobras para anticipar cada punto conflictivo del recorrido. Dos zonas concentran la mayor dificultad: la propia salida del puerto, donde se generan retenciones, y el desvío en Olmillos de Sasamón, en Burgos, desde donde arrancan tres horas y media de ruta por vías secundarias.
La firma cántabra Cobasa ha sido la encargada de la desestiba de los componentes dentro del recinto portuario, adaptando las secuencias de carga a los ritmos del montaje del parque y consolidando así la posición de Santander como referencia nacional en el manejo de este tipo de mercancía especial.
Las operaciones, iniciadas en agosto, concluyen este martes, dejando al puerto capitalino con un nuevo capítulo en su historia renovable.



