Vecinos del centro de Logroño piden descentralizar San Mateo: «Para que unos pocos disfruten, otros no podemos dormir»

Una logroñesa residente en el entorno del Revellín ha alzado la voz para denunciar el impacto del ruido que generan los eventos festivos concentrados en el centro de la ciudad. Su queja llega tras el festival MUWI y coincide con el inicio de los actos previos a San Mateo, que vuelven a llenar de música y actividad espacios como el aparcamiento de Valbuena y las inmediaciones del Revellín.

Vecinos del centro de Logroño piden descentralizar San Mateo: "Para que unos pocos disfruten, otros no podemos dormir"

María, que ya había trasladado su malestar anteriormente, vuelve a señalar que la programación festiva recae de forma desproporcionada sobre los vecinos del casco urbano. Con ironía, apunta que parece que las autoridades tienen «el firme propósito de que acabemos desquiciados y necesitemos un psicólogo».

Su crítica no va dirigida contra las fiestas en sí, sino contra la forma en que se concentran todos los actos en la misma zona año tras año.

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¡Haro está en fiestas!Qué hay hoy — programa en vivo7 — 12 sept
En fiestas

La logroñesa recuerda que no toda la semana de San Mateo es inhábil y que muchos ciudadanos mantienen sus rutinas laborales durante esos días, algunos incluso trabajando fuera de La Rioja. Soportar varios días seguidos de ruido intenso mientras se tienen obligaciones al día siguiente complica seriamente el descanso y la vida cotidiana.

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Frente a esta situación, María propone una solución que considera beneficiosa para toda la ciudad: descentralizar las actividades festivas y llevarlas también a los barrios. Así, los vecinos del centro podrían respirar y los establecimientos de otras zonas tendrían la oportunidad de beneficiarse económicamente de las fiestas, algo que ahora queda reservado casi en exclusiva para los locales de Portales y el Casco Antiguo.

«Creo que deberían intentar que todos los ciudadanos puedan disfrutar en los diferentes barrios, que los bares no cierren esos días y que no solo Portales se beneficie», señala.

Su reflexión final apunta al fondo del problema: unas fiestas que, en lugar de hacer que los logroñeses quieran quedarse a vivirlas, empujan a muchos a buscar cualquier excusa para abandonar la ciudad durante esos días. Una paradoja difícil de ignorar cuando el objetivo de San Mateo debería ser precisamente lo contrario.

La queja de María refleja un debate recurrente en muchas ciudades españolas: cómo equilibrar el derecho al ocio y la celebración con el derecho al descanso de quienes viven en las zonas más afectadas por la concentración de eventos.