Un lago artificial con 170 toneladas de agua en plena sequía: el escándalo de sa Pedrera llega al Parlament balear

La fiesta celebrada a mediados de agosto en sa Pedrera, en el municipio de Sant Antoni, no ha pasado desapercibida para la política balear. El conseller del Mar y del Ciclo del Agua, Juan Manuel Lafuente, confirmó esta semana que el Govern ha abierto diligencias previas y ha solicitado al Ayuntamiento de Sant Antoni información sobre el evento, en el que se llegó a crear un lago artificial con 170 toneladas de agua mientras la isla atravesaba una situación de prealerta por sequía.

Un lago artificial con 170 toneladas de agua en plena sequía: el escándalo de sa Pedrera llega al Parlament balear

El asunto saltó al pleno del Parlament de les Illes Balears de la mano de la diputada socialista Pilar Costa, quien preguntó al conseller qué medidas piensa impulsar el Govern ante lo que calificó como un «malgasto faraónico de agua» consentido por el propio Consistorio.

Lafuente reconoció que cualquier acción de derroche de agua «no es adecuado» y explicó que, antes de tomar medidas concretas, es necesario esperar a que concluyan las diligencias y comprobar si se han cometido infracciones reales. El conseller también defendió la gestión hídrica realizada este verano en Eivissa, incluso a pesar de los cortes de energía que afectaron a la isla.

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Sus palabras, sin embargo, no convencieron a Costa. La diputada socialista acusó al conseller de «tomar el pelo a la ciudadanía», señalando la contradicción de que el Govern afirme ahora que el uso del agua no fue adecuado cuando fue el propio Ayuntamiento el que autorizó la celebración. Además, subrayó que el evento era conocido por todos en la isla mucho antes de que se celebrara.

El conseller respondió negando que la fiesta contara con el respaldo del Consistorio y reiteró que su departamento está siguiendo en todo momento la normativa vigente.

Costa cerró su intervención con un mensaje directo y sin rodeos que apela al hartazgo acumulado entre la ciudadanía ibicenca: «Eivissa ya está harta de los excesos, de la masificación, de su permisividad, harta de que nos tomen el pelo y de que alguien piense que todo se puede comprar con dinero».

El episodio pone de manifiesto la creciente tensión entre las necesidades hídricas reales de las islas y determinados eventos de ocio que, en pleno debate sobre el uso responsable del agua, generan un rechazo cada vez mayor entre los vecinos.