El colegio público Cervantes de La Pobla de Farnals ha vuelto a abrir sus puertas con garantías de seguridad gracias a una serie de intervenciones que el Ayuntamiento ha ejecutado durante el verano, sin esperar a que la Conselleria de Educació complete los trámites para una rehabilitación más profunda del edificio.

El origen de la situación se remonta al pasado mes de abril, cuando cayeron fragmentos de la fachada del gimnasio. El consistorio reaccionó de inmediato saneando la zona afectada y encargando un estudio técnico sobre el estado general del centro, inaugurado en 1991 y con más de tres décadas a sus espaldas.
Con ese informe en la mano, y aprovechando las vacaciones escolares, el Ayuntamiento ha instalado elementos de protección en cornisas y voladizos del edificio principal para evitar nuevos desprendimientos. El estudio técnico ya ha sido trasladado a la Conselleria de Educació, que ha iniciado los trámites para abordar una rehabilitación de mayor calado.
El alcalde, Enric Palanca, dejó claro desde el primer momento que la prioridad era garantizar la seguridad del alumnado y de toda la comunidad educativa, y que eso no podía supeditarse a los plazos habituales de la administración.
A los problemas del edificio principal se suma una incidencia diferente en el comedor escolar, una construcción mucho más reciente, levantada entre 2018 y 2023 dentro del programa Edificant de la Generalitat Valenciana. Pese a su corta vida, se han detectado goteras que amenazaban con afectar al funcionamiento del servicio con las lluvias otoñales a la vuelta de la esquina.
El Ayuntamiento ha decidido actuar de forma subsidiaria asumiendo los 9.673 euros que cuesta la reparación, con la intención de reclamar después ese importe a la empresa constructora responsable. La fórmula permite resolver el problema de inmediato sin aguardar al final del procedimiento administrativo para determinar responsabilidades.
Palanca ha defendido públicamente esta forma de proceder y ha pedido mecanismos más ágiles para que las administraciones puedan intervenir cuando los defectos afectan a servicios públicos esenciales: primero solucionar el problema y depurar luego las responsabilidades económicas.
Con todas estas medidas ya ejecutadas, el CEIP Cervantes afronta el nuevo curso en condiciones seguras. El Ayuntamiento seguirá atendiendo el mantenimiento ordinario mientras la Generalitat avanza en los trabajos de rehabilitación estructural que, por su envergadura, corresponden a la administración autonómica.
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