El Grupo Municipal VOX en el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares ha alzado la voz ante una situación que considera contradictoria: el alcalde, Miguel Óscar Aparicio, ha decidido compatibilizar su cargo con hasta trece horas semanales de actividad docente, apenas un mes después de haber recuperado para la Alcaldía varias competencias que estaban delegadas.

El portavoz municipal de VOX, Miguel Ángel Flores, ha sido claro al señalar la paradoja que supone esta secuencia de decisiones. En agosto, Aparicio centralizó en la Alcaldía atribuciones relacionadas con la contratación, las obras, el patrimonio y el empleo público, ámbitos que hasta entonces gestionaba la Junta de Gobierno Local.
Ahora, tan solo semanas después, el regidor anuncia que parte de su tiempo laboral estará dedicado a la enseñanza. Para Flores, esto no tiene una explicación lógica sencilla.
«Si se asumen más competencias, lo lógico sería disponer de más tiempo para ejercerlas, no de menos», ha afirmado el concejal, quien insiste en que la cuestión no es cuánto cobra el alcalde, sino cuántas horas reales dedica a gobernar una ciudad de más de 35.000 habitantes.
Desde VOX se ha precisado que su crítica no va dirigida contra la decisión personal de Aparicio de retomar la docencia ni contra su renuncia al salario municipal. Lo que la formación pone en cuestión es el impacto que esta reducción de dedicación puede tener sobre la gestión diaria del municipio y sobre los vecinos que dependen de ella.
El partido también ha recordado que las dedicaciones parciales dentro del gobierno local no son una novedad en Azuqueca. Al inicio del mandato ya se aprobaron porcentajes del 90 y del 80 por ciento para distintos cargos del Ejecutivo, incluyendo la entonces primera tenencia de Alcaldía, ocupada por Izquierda Unida. Sin embargo, Flores ha subrayado que su postura es coherente y no depende de quien esté en el poder.
«Los azudenses merecen un alcalde al cien por cien. El sueldo es una decisión suya; la dedicación afecta a todos los vecinos», ha concluido el portavoz.
La polémica abre un debate sobre los límites de la compatibilidad entre el ejercicio de la máxima responsabilidad municipal y otras actividades profesionales, en una ciudad con importantes retos pendientes de resolver.



