Guadalajara vuelca con su patrona: la procesión de la Virgen de la Antigua desborda las calles del casco histórico

El martes 8 de septiembre, el corazón de Guadalajara latió al ritmo de las dulzainas y los tamboriles. Las calles del centro histórico se llenaron de miles de vecinos y visitantes que salieron a acompañar a la Virgen de la Antigua, patrona de la ciudad, en la procesión que cada año marca el día grande de las fiestas patronales.

Guadalajara vuelca con su patrona: la procesión de la Virgen de la Antigua desborda las calles del casco histórico

La comitiva arrancó desde la concatedral de Santa María con el repique de campanas y una novedad destacada este año: el adelanto de una hora en el horario, fijándose la salida a las 19:00 horas para facilitar la asistencia de las familias. La medida funcionó, y las aceras del recorrido registraron una afluencia masiva desde los primeros compases del desfile.

El cortejo atravesó la calle del Doctor Santiago Ramón y Cajal, la plaza de Bejanque, la calle de la Carrera, la plaza de Santo Domingo y la calle Mayor, donde la imagen recibió una lluvia de pétalos, antes de desembocar en la plaza de la Virgen de la Antigua poco antes de las 21:00 horas.

Este año, los cargadores de la hermandad incorporaron a dos cuadrillas de jóvenes de 24 años, reflejo del crecimiento de la cofradía, que suma cerca de 70 nuevos integrantes. Un relevo generacional que garantiza la continuidad de una tradición con más de un siglo de historia.

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El desfile también incluyó una novedad visual: el gran mural inaugurado días antes en la calle de la Carrera, una intervención artística del consistorio que suma iconografía mariana al escenario natural de la procesión.

La comitiva institucional, presidida por la alcaldesa Ana Guarinos con el bastón de mando y escoltada por los maceros del ayuntamiento, cerró el cortejo junto a la Corporación municipal y representantes civiles y militares. Cientos de fieles que esperaban en los aledaños del santuario pudieron seguir la llegada de la imagen a través de una pantalla gigante instalada en la plaza.

Tras la recepción con vivas y aplausos, los municipios y colectivos provinciales realizaron sus ofrendas de productos de la tierra. La oración fue presidida por el obispo de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara, Julián Ruiz Martorell. La noche concluyó con el baile de zancos a cargo de la Escuela de Folclore del Palacio de la Cotilla, el encendido de la hoguera tradicional y una colección de fuegos artificiales.

Con el regreso de la patrona a su santuario, Guadalajara cierra los cultos religiosos centrales y enfilaba ya los preparativos de la Semana Grande, donde encierros, peñas y grandes citas musicales toman el protagonismo de la fiesta.