El Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna ha dado el paso que muchos vecinos llevaban años esperando: la licitación de las obras para eliminar la conocida como ‘Curva de Colás’, un tramo de la Avenida de Cantabria que ha protagonizado numerosos accidentes a lo largo del tiempo y que constituye uno de los puntos negros del tráfico en la entrada norte del municipio.

El proyecto, que supera los 300.000 euros de presupuesto, contempla la demolición de una vivienda cuya ubicación obligaba a la vía a trazar una peligrosa curva de escasa visibilidad. Con su derribo, el trazado se podrá enderezar, ensanchando también los viales y las aceras para mejorar la seguridad de conductores y peatones.
Pero la actuación va mucho más allá de la simple demolición. El Ayuntamiento aprovechará los cerca de 3.000 metros cuadrados de terreno adquiridos en torno al inmueble para crear un aparcamiento de nueve plazas, una de ellas reservada para personas con movilidad reducida, y un pequeño parque municipal dotado de bancos, papeleras, parterres y más de tres decenas de árboles entre la calle y la zona verde.
El nuevo espacio recreativo acogerá además el monumento a quienes prestaron sus servicios durante la pandemia, una pirámide que actualmente se encuentra en la plaza de la Pontanilla. La obra también incluye alumbrado público, señalización horizontal y vertical, y una zona específica para contenedores de reciclaje semienterrados.
El alcalde, Julio Arranz Ochoa, y el concejal de Obras y Urbanismo, José Manuel Martínez, han expresado su satisfacción por la puesta en marcha de una intervención que, según sus palabras, responde a tres demandas históricas de los vecinos: más seguridad vial, más aparcamiento y más zonas de esparcimiento en una zona del municipio con pocas opciones en ese sentido.
Cabe recordar que el Ayuntamiento adquirió en 2024 la casa y la finca a la familia propietaria por cerca de 80.000 euros. Desde entonces, el equipo de gobierno ha trabajado en el diseño de un proyecto que satisficiera las necesidades reales del entorno.
Si los plazos se cumplen, las obras podrían comenzar a finales de este año o a principios de 2027, transformando por completo una de las entradas principales al municipio y poniendo fin a décadas de peligro para quienes transitan a diario por esa curva.
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