Casi 450 jóvenes estrenaron ayer su vida universitaria en las aulas de Euneiz en Vitoria-Gasteiz

La mochila ya no huele a crema solar. Ayer, 12 de septiembre, cientos de jóvenes llegados de distintos puntos de España cambiaron la toalla y las chanclas por folios y bolígrafos para vivir uno de esos días que no se olvidan: el primero de universidad.

Casi 450 jóvenes estrenaron ayer su vida universitaria en las aulas de Euneiz en Vitoria-Gasteiz

Euneiz, la Universidad de Vitoria-Gasteiz, convocó a los 449 estudiantes que se incorporan este curso a sus grados y másteres. A las 10.30 horas, el salón de actos del campus se llenó de caras nuevas, nervios contenidos y miradas que todavía no sabían bien dónde posar.

La rectora, Eva Eguiguren, acompañada del vicerrector de Profesorado e Investigación, Fernando Benito, el decano de la facultad de Ciencias de la Salud, Luis Llurda, y la docente Iliana Ross, les dio la bienvenida con un mensaje claro: lo que empieza hoy es un periodo decisivo, tanto en lo profesional como en lo personal.

En primera fila, atentos, los coordinadores de cada grado escuchaban el discurso. Fisiología del Ejercicio, Psicología, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Podología, Gestión Deportiva y Ciberseguridad son las carreras que arrancan con este nuevo alumnado.

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Pero los grandes protagonistas de la jornada llegaron sin conocerse entre sí. Álvaro Azkona, Juan Cortijo, Ibai Gil, Marcos Martínez y Asier López no habían cruzado una palabra antes de ayer. Lo mismo les ocurrió a Nora Garaikoetxea, Sara Azpiroz, Oihane Grijalba, Nahia Etxabe y Ane Illarramendi, que también se estrenaron en el campus como completas desconocidas.

No fue así en todos los casos. Oihan Etxebarria y Jokin González de Heredia son primos y encima viven en el mismo edificio en Salvatierra. A ellos se suma Asier Asenjo, vecino del mismo pueblo, con lo que este trío llegó a Vitoria con algo que muchos otros no tienen el primer día: compañía de sobra para empezar.

La mayoría, sin embargo, llegó sin esa red. Y aun así, cruzaron las puertas de Euneiz con la certeza de que los próximos cuatro años darán para mucho: clases, anécdotas, tardes interminables de estudio y, casi con toda seguridad, amistades que durarán más que la carrera.

Vitoria suma así casi medio millar de nuevos vecinos universitarios que hoy ya tienen dirección fija durante el curso: las aulas de su nuevo hogar.