Un ganadero de Burgos pierde 84 vacas por el lobo en tres años y la Junta le debe 50.000 euros en indemnizaciones

Una explotación del Valle de Sedano lleva tres años soportando los continuos ataques de lobos sin recibir respuesta de las administraciones ni los pagos a los que tiene derecho por ley.

Un ganadero de Burgos pierde 84 vacas por el lobo en tres años y la Junta le debe 50.000 euros en indemnizaciones

Alberto Almeida, responsable de una ganadería de unas 500 cabezas en Quintanaloma, en la comarca de Páramos, no puede más. En tres años el lobo le ha matado 84 vacas y la semana pasada volvió a entrar en su finca y se llevó por delante dos animales más. «Ya no podemos más, esto es un desastre», resume con una mezcla de agotamiento y desesperación.

Lo que más le duele, más allá de las pérdidas materiales, es la sensación de abandono. Nadie desde la administración regional le ha dado una explicación ni un plazo. «Dan la callada por respuesta», denuncia. Los agentes de campo, reconoce, hacen bien su trabajo, pero las decisiones no dependen de ellos.

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A la sangría de animales se suma otro problema igual de grave: el dinero de las indemnizaciones no llega. Almeida calcula que la Junta de Castilla y León le adeuda en torno a 50.000 euros, correspondientes a unos treinta animales muertos este año y otros quince del segundo semestre de 2025. «No sé quién puede asumir una cuenta así. Al menos deberían estar las del año pasado ya pagadas», lamenta, recordando que mientras espera sigue teniendo que afrontar gastos de veterinario, maquinaria e inversiones corrientes.

El ganadero ha intentado buscar soluciones por su cuenta. Ha concentrado las cien vacas con cría en un cercado junto a la carretera con valla ganadera, pero el lobo sigue colándose. La opción de los mastines tampoco es viable: los perros pueden dañar a las crías recién nacidas y aclimatar al ganado que nunca ha convivido con ellos es un proceso largo y arriesgado. Además, la zona es frecuentada por senderistas y ciclistas, lo que imposibilita dejar a los animales de guarda sueltos por el campo.

Desde UPA, su secretario provincial Gabriel Delgado advierte de que esta situación se repite en muchas explotaciones de la provincia. Afirma que las manadas van en aumento y que, sin regulación ni apoyos reales, muchos ganaderos están empezando a plantearse el abandono como única salida. «Mucha política de palabra, pero de hecho nada», concluye con rotundidad.

El futuro de la ganadería extensiva en zonas como el Valle de Sedano depende, en gran medida, de que las instituciones pasen de las promesas a las soluciones concretas. Por ahora, Almeida y otros como él siguen poniendo dinero de su bolsillo mientras esperan una respuesta que no termina de llegar.