Las iglesias del Valle de Mena tendrán por fin acceso al fondo provincial destinado a la restauración de templos, conocido popularmente como el convenio de las goteras. Tras más de dos años de negociaciones, la Diputación de Burgos ha alcanzado un acuerdo con el Obispado de Santander que abre una vía de financiación directa para recuperar el patrimonio religioso de esta comarca burgalesa.

El convenio provincial reparte 5,2 millones de euros entre los templos de la provincia que soliciten apoyo y sean seleccionados. La Diputación aporta 4 millones y la Diócesis de Burgos 1,2 millones. Sin embargo, dado que las iglesias menesas pertenecen al Obispado de Santander, será esta institución religiosa quien asuma el papel cofinanciador junto a la institución provincial.
El primer resultado concreto de este largo proceso es un convenio específico aprobado en junta de gobierno por el que la Diputación destinará 150.000 euros a la restauración de la iglesia de Hornes de Mena. Las obras incluirán la completa recuperación de la cubierta y la reparación de las grietas en los arcos interiores que sostienen las bóvedas. La parroquia ya dispone de tres presupuestos de constructoras y de la licencia municipal de obras, aunque la adjudicación dependerá de las condiciones meteorológicas y de la agenda de la empresa elegida.
El proceso arrancó en 2024 con un encuentro entre el presidente de la Diputación, Borja Suárez, y el obispo de Santander, Arturo Pablo Ros, impulsado por el grupo Por Mena y el PP en el Ayuntamiento del Valle de Mena. En aquel momento se contemplaba actuar también en las iglesias de Ribota de Ordunte y Leciñana de Mena, mientras el Obispado se comprometía a restaurar los templos de Orrantia y Santiago de Tudela. Estos dos últimos ya han sido rehabilitados con una inversión de 201.000 euros por parte de la institución religiosa.
La aportación de la Diputación, en cambio, se ha demorado, y de momento solo alcanza a Hornes. Para evitar esperas similares en el futuro, se ha decidido abrir al Valle de Mena la posibilidad de concurrir al convenio general.
La parroquia ya ha aprovechado esa nueva vía y ha presentado una solicitud de más de 100.000 euros para restaurar el templo de Ribota de Ordunte, que presenta un deterioro mayor que el de Hornes, con problemas en la cubierta, las bóvedas e incluso la cimentación. El párroco Ramón Gómez explica que se dio prioridad a Hornes por tener culto regular, mientras que en Ribota solo se celebra misa en fiestas y ocasiones puntuales.



