Una asociación de protección animal presentó este lunes ante el Consell Insular una petición masiva para cambiar radicalmente el modelo de gestión de las cabras asilvestradas en Menorca, apostando por alternativas humanitarias frente a las batidas de caza.

La Asociación para la Protección de los Animales Asilvestrados de Menorca, liderada por Betty D’Cruz, reunió 5.253 firmas en la plataforma Change.org y otras 325 recogidas en papel para respaldar la solicitud. En total, más de 5.500 personas piden que se ponga fin a las matanzas y que la cabra menorquina sea reconocida como raza autóctona.
La petición reclama la realización de un censo de la población caprina, junto con un estudio morfológico, genético e histórico que permita acreditar el origen y la evolución de estos animales en la isla. El objetivo es que su gestión deje de tratarse como un problema de control de fauna asilvestrada y pase a abordarse como una cuestión de patrimonio zoogenético, tal y como ya ocurre con las cabras de Eivissa y Mallorca, que cuentan con reconocimiento oficial como especie autóctona.
La iniciativa no está sola. Cinco ganaderos de la isla apoyan actualmente a la asociación, y la Associació de la Cabra Autòctona de Menorca, inscrita en 2017 en el Registro de Asociaciones del Govern balear, también suscribe la petición.
La polémica se avivó el pasado mes de mayo, cuando una batida en Es Mercadal dejó imágenes de cadáveres de cabras tirados sobre las rocas del Camí de Cavalls, donde se dejaron para que los comieran las aves rapaces. Las imágenes circularon por las redes sociales y generaron una fuerte reacción ciudadana.
En el ámbito político, Unidas Podemos ha registrado una Proposición No de Ley en el Parlament instando al Govern a buscar alternativas a las batidas. El diputado José María García, presente este lunes en la entrega de firmas, defendió que los rebaños pueden gestionarse mediante las apañadas y el pastoreo, y propuso financiar este modelo con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible. Puso como ejemplos exitosos las experiencias llevadas a cabo en Canarias y en Mataró.
«La sociedad está necesitando que se hagan las cosas de una manera más humanitaria», afirmó García, quien recalcó que existen alternativas probadas y eficaces que evitan recurrir a la muerte de los animales.
La pelota queda ahora en el tejado del Consell Insular, que deberá pronunciarse sobre una demanda que ya suma miles de apoyos y que pone en cuestión una práctica que, hasta ahora, ha sido la respuesta habitual de las administraciones ante el crecimiento de la cabra asilvestrada en Menorca.
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