Vitoria entra en la recta final de legislatura con enero como última oportunidad para los grandes pactos municipales

La política municipal vitoriana ha vuelto a la actividad con un calendario apretado y una cuenta atrás que ningún partido quiere ignorar. La tradicional romería de Olárizu, con sus ocho kilómetros entre el Puerto de Vitoria y Zaldiaran, fue el escenario elegido este lunes para que la alcaldesa Maider Etxebarria tendiera la mano a la oposición y le pidiera que «esté a la altura» antes de que el ambiente preelectoral lo enturbie todo.

EH Bildu apuesta por la continuidad en Álava y pone a López de Arroyabe en el centro de la batalla foral de 2027

Y es que el listado de asuntos pendientes no es menor. La ordenanza sobre mascotas, la posible reconversión de lonjas vacías en viviendas, el impuesto turístico, la regulación del taxi, la ordenanza cívica anunciada en julio, las tasas y los presupuestos conforman una agenda exigente para lo que resta de legislatura.

La regidora fue clara antes de iniciar la caminata en la plaza de España: «Espero que toda la oposición, más que mirar hacia la campaña electoral, se fije en los asuntos municipales. Tenemos que seguir llegando a acuerdos para favorecer el bienestar de la ciudadanía».

Noticias de Vitoria en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Sin embargo, los grupos municipales no se mojaron del todo. EH Bildu, PP y Elkarrekin Podemos evitaron comprometerse en firme, aunque varios de sus representantes coincidieron en señalar enero como fecha límite para intentar cerrar esos acuerdos, antes de que las elecciones del 23 de mayo lo condicionen de manera definitiva.

EH Bildu, que ha respaldado las ordenanzas fiscales del gobierno local en los dos últimos años, ya se ha mostrado abierto a apoyar la subida de las tasas de basuras y agua, aunque con matices propios. La reedición del pacto presupuestario, en cambio, se antoja mucho más complicada. Ningún partido suele respaldar unas cuentas ajenas en vísperas de unas elecciones, y el precedente de aprobarlas en torno al 20 de enero, como ha ocurrido en los tres últimos ejercicios, es una fotografía que el PNV no quiere repetir esta vez.

El PP, por su parte, prefirió mantener la distancia. Su candidato, Iñaki García Calvo, lo resumió con ironía mientras observaba cómo algunos compañeros de Corporación apretaban el paso en el sendero: «El orden de llegada no determinará el resultado de las elecciones».

Lo que queda claro es que el reloj político de Vitoria corre. Enero será el mes clave para saber si el Ayuntamiento cierra esta legislatura con acuerdos o si cada partido llegará a las urnas de mayo con las manos vacías.