El monasterio de Santo Toribio de Liébana y la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén han sellado un hermanamiento que une dos de los lugares más sagrados del cristianismo en el mundo. El acto oficial tuvo lugar este lunes 14 de septiembre, coincidiendo con la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz.

La ceremonia comenzó a las 11.30 horas en el propio monasterio lebaniego y fue presidida por el padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, y el obispo de Santander, Arturo Ros, quienes firmaron el documento que formaliza la alianza entre la Custodia de Jerusalén y la Diócesis de Santander.
Al acto asistieron también el vicario general de la Diócesis, Álvaro Asensio, y el custodio del monasterio, Rafael Rizo, además de autoridades civiles como el delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, y el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad.
El consejero calificó la jornada de «histórica» para la región, destacando que la alianza sitúa a Cantabria «en el epicentro del mapa cultural y patrimonial del mundo».
El acuerdo establece compromisos concretos para el monasterio cántabro. Santo Toribio celebrará el viacrucis ante la Reliquia de la Santa Cruz todos los viernes de Cuaresma en comunión espiritual con los frailes de Tierra Santa. También promoverá peregrinaciones a los lugares santos para los fieles de la comarca de Liébana y de toda la Diócesis de Santander, y realizará una aportación anual de 6.000 euros para apoyar proyectos de la Custodia. Además, la Diócesis ha donado 10.000 euros para obras apostólicas y de caridad en Tierra Santa.
El intercambio de regalos entre ambas partes subrayó la carga simbólica del momento. Ielpo entregó una reliquia del sagrado Monte Calvario, mientras que el custodio del monasterio recibió una imagen de la Virgen de la Bien Aparecida, patrona de la Diócesis, y varios libros sobre el Año Jubilar Lebaniego.
Para el custodio de Tierra Santa, el hermanamiento va más allá de lo espiritual: «Los cristianos de Tierra Santa tienen la necesidad de no sentirse olvidados», afirmó Ielpo durante el acto.
Este hermanamiento, anunciado por el Obispado el pasado mes de diciembre, refuerza el papel de Cantabria como destino de peregrinación de primer orden, aprovechando el valor excepcional que supone albergar el mayor fragmento de la Cruz de Cristo conservado en el mundo.



