La Horra escucha a sus vecinos para decidir qué viviendas construir y frenar el despoblamiento

El pequeño municipio burgalés de La Horra ha puesto en marcha una iniciativa pionera en la comarca para conocer de primera mano qué tipo de vivienda necesitan tanto sus actuales residentes como quienes podrían plantearse instalarse en el pueblo en el futuro.

La Horra escucha a sus vecinos para decidir qué viviendas construir y frenar el despoblamiento

El Ayuntamiento ha impulsado una consulta dirigida a dos perfiles bien diferenciados: los vecinos que ya viven en el municipio y aquellas personas que, desde fuera, contemplan la posibilidad de mudarse a un entorno rural como este. El objetivo es claro: que las decisiones urbanísticas respondan a una necesidad real y no a suposiciones.

La iniciativa surge en un contexto en el que muchos pueblos de la provincia de Burgos llevan décadas perdiendo población. La Horra no es ajena a esa tendencia y sus responsables municipales quieren actuar antes de que la situación se agrave aún más.

Lejos de imponer un modelo de desarrollo residencial desde arriba, el equipo de gobierno ha optado por preguntar primero. Qué tamaño de vivienda se busca, si se prefiere alquilar o comprar, qué precio es asumible o qué condiciones harían más atractivo el traslado son algunas de las cuestiones que se abordan en la consulta.

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Esta forma de trabajar, poco habitual en municipios de pequeño tamaño, refleja una voluntad de planificar con criterio y con datos concretos sobre la mesa. El riesgo de construir sin saber qué demanda existe es alto: pueden levantarse viviendas que nadie quiera o que no se adapten a lo que los ciudadanos realmente necesitan.

Los resultados de esta consulta servirán de base para orientar futuras actuaciones urbanísticas en el municipio. La idea es que La Horra pueda ofrecer exactamente lo que sus futuros habitantes buscan, desde el tipo de inmueble hasta las características del entorno.

El municipio espera que esta apuesta por la escucha activa sirva también como reclamo para atraer a familias jóvenes y personas que trabajan en remoto y que valoran la calidad de vida que ofrece el mundo rural sin renunciar a una vivienda digna y adaptada a sus necesidades.

Una apuesta sencilla pero significativa: preguntar antes de construir. Así, La Horra intenta escribir un futuro diferente al que han corrido tantos otros pueblos de la España interior.