El temporal que azotó Mallorca el pasado 9 de septiembre dejó una huella profunda en la red eléctrica de varios municipios de la Serra de Tramuntana, y los trabajos de reparación siguen adelante seis días después de que la tormenta golpeara la isla con especial virulencia.

Más de ochenta profesionales especializados se encuentran desplegados sobre el terreno para restablecer el suministro eléctrico en las zonas más afectadas. Una operación que, por la complejidad del entorno y la magnitud de los daños, requiere de una movilización de recursos humanos y técnicos considerable.
Los municipios que concentran la mayor parte de los esfuerzos son Valldemossa, Esporles y Banyalbufar, tres localidades que comparten el difícil acceso propio de la sierra mallorquina y que se vieron especialmente castigadas por las rachas de viento y las precipitaciones intensas del temporal.
Los vecinos de estas zonas llevan días conviviendo con cortes de luz que afectan a su vida cotidiana, desde la conservación de alimentos hasta el funcionamiento de negocios y explotaciones agrarias. La situación ha generado malestar entre la población, aunque también hay comprensión ante la dificultad que supone trabajar en terrenos de difícil acceso y con infraestructuras dañadas en varios puntos a la vez.
Los equipos de reparación trabajan en turnos intensivos para acelerar la recuperación de la normalidad. Las cuadrillas se enfrentan no solo a los desperfectos visibles en los tendidos, sino también a la necesidad de garantizar que las reparaciones sean sólidas y duraderas de cara a posibles episodios meteorológicos futuros.
Desde el sector eléctrico se apela a la paciencia de los afectados mientras continúan las labores. La prioridad es actuar con seguridad y eficacia, evitando que las prisas deriven en nuevas incidencias o en riesgos para los operarios que trabajan sobre las líneas.
La Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, es un entorno tan bello como exigente, y cada temporal recuerda la fragilidad de los servicios básicos en sus pueblos. Los vecinos de Valldemossa, Esporles y Banyalbufar esperan que los trabajos concluyan cuanto antes y que la luz vuelva a sus hogares con plena normalidad.



