El instituto de Puebla de Sanabria arranca el curso con 203 alumnos y la naturaleza como aula

El IES Valverde de Lucerna abre las puertas a un nuevo año escolar con más alumnos, nuevos ciclos formativos y estudiantes llegados desde distintos puntos de España e incluso de América Latina, atraídos por una formación que tiene como escenario uno de los entornos naturales más privilegiados de Zamora.

El instituto de Puebla de Sanabria arranca el curso con 203 alumnos y la naturaleza como aula

El centro comienza el curso con 203 alumnos y 45 profesores repartidos entre la ESO, el Bachillerato y la Formación Profesional. Una de las grandes novedades es el regreso del Ciclo Formativo de Grado Superior de Acondicionamiento Físico, que vuelve a impartirse después de dos años de ausencia, y que arranca con un grupo de siete alumnos cargados de ilusión. «Hoy hemos empezado ya a toda marcha», explicaba una de las estudiantes, que ha decidido mudarse desde Zamora capital para completar su formación.

A ese ciclo se suma el Grado Medio de Guía en el Medio Natural y de Tiempo Libre, una enseñanza que encaja como un guante en el paisaje de Sanabria. Los propios alumnos lo tienen claro. «Es una oportunidad. Uno tiene todo al lado», señalaba una de las estudiantes el primer día de clase.

El perfil del alumnado es cada vez más diverso. Junto a jóvenes vinculados a la comarca, hay estudiantes procedentes de Zamora capital, de Galicia e incluso de Colombia. Una prueba de que la apuesta del centro por ciclos ligados al entorno tiene tirón más allá de las fronteras provinciales.

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El inicio de curso también incluyó una jornada de acogida para los alumnos de primero de ESO y sus familias, celebrada el lunes 14 de septiembre, con el objetivo de facilitar la transición a esta nueva etapa.

Para garantizar el acceso al centro, más de 46 localidades de Sanabria y La Carballeda están conectadas mediante rutas de autobús escolar, una red que facilita que ningún alumno de la comarca se quede sin plaza por cuestión de distancia.

Las familias destacan precisamente ese valor diferencial que no se encuentra en los centros urbanos. «Están en un ambiente incomparable y con medios igual o mejor que en una ciudad», comentaba una madre, que resaltaba los grupos reducidos y la atención personalizada. En Bachillerato, por ejemplo, hay clases de 25 alumnos. Nayara, estudiante de primero, lo resume en pocas palabras: «Muy bien, lo mejor».

El propio entorno es, en sí mismo, un recurso didáctico. Como apuntaba una madre: «Hay un laboratorio que es la calle».