La Remonta empieza a desprenderse del amianto: el Ministerio de Defensa ya tiene luz verde para retirar sus últimas construcciones peligrosas

El barrio de Campogiro vivirá la próxima semana un paso decisivo en la transformación de La Remonta, la histórica finca de 295.000 metros cuadrados que lleva casi dos décadas sumida en el abandono. El Ministerio de Defensa acaba de obtener la autorización necesaria para desmontar los elementos constructivos que contienen amianto, el último gran obstáculo pendiente en los trabajos de demolición.

La Remonta empieza a desprenderse del amianto: el Ministerio de Defensa ya tiene luz verde para retirar sus últimas construcc

La empresa pública Tragsa, encargada de ejecutar las obras desde el pasado agosto, ha avanzado a buen ritmo desde su arranque. Ya ha derruido el edificio principal del recinto, la antigua Quinta del Conde de Campogiro, además de otras construcciones menores de las que hoy no queda rastro. Una de estas edificaciones más pequeñas incluso estuvo okupada hasta hace muy poco, según cuentan los propios vecinos de la zona.

El Ministerio señala que la obra ejecutada representa un 20% del contrato total, aunque el porcentaje de edificios derruidos alcanza ya el 35%. La diferencia se explica porque los residuos generados en algunas demoliciones todavía no han sido tratados ni trasladados a un vertedero autorizado.

El avance llega después de que los residentes del entorno lleven años reclamando una intervención que pusiera fin a una estampa desoladora: suelos cubiertos de basura, grafitis en las paredes, tejados hundidos y maleza sin control. Una imagen que no ha hecho más que empeorar con el paso del tiempo y con los sucesivos incendios registrados en el lugar.

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El más reciente tuvo lugar el pasado agosto, coincidiendo precisamente con el inicio de los trabajos, y obligó a los Bomberos a emplearse durante dos horas con 12.000 litros de agua para sofocarlo. En noviembre del año pasado, la finca estuvo ardiendo durante cuatro días consecutivos.

Fue en parte para evitar estos episodios por lo que el Ministerio decidió actuar y derribar las viejas construcciones, tras años de tira y afloja con el Ayuntamiento de Santander sobre una posible compra o cesión de los terrenos.

La Remonta tiene una historia que va más allá de su deterioro reciente. Fue propiedad del Conde de Campogiro y albergó uno de los centros de reproducción equina más importantes del país hasta 2010, cuando los militares abandonaron las instalaciones. Desde entonces, el tiempo y el desinterés administrativo hicieron el resto.

Con las obras en marcha y la retirada del amianto a la vuelta de la esquina, el mayor espacio verde de Santander empieza, por fin, a recuperar el pulso.