Heineken ha dado un paso administrativo clave para asegurar el futuro de su factoría sevillana en la Finca de la Caridad, situada al este de la ciudad, en el límite con Alcalá de Guadaíra. La multinacional holandesa ha presentado ante la Gerencia de Urbanismo un plan parcial que busca cambiar el uso del suelo de parte de sus terrenos, de terciario a industrial, abriendo así la puerta a posibles ampliaciones en los próximos años.

El documento, elaborado por la consultora Ayesa, afecta a una pastilla de suelo de más de 141.000 metros cuadrados dentro de la propia finca. La empresa argumenta que el uso terciario previsto en su día en el Plan General de Ordenación Urbana ha quedado desfasado debido a la globalización y la deslocalización de proveedores, por lo que ese espacio tiene mucho más sentido destinarlo a la actividad industrial.
Entre las previsiones recogidas en el plan parcial figura un posible aumento de la zona productiva en unos 53.000 metros cuadrados, que se añadirían a los más de 121.000 metros ya consolidados. La maltería también podría crecer en algo más de 1.200 metros cuadrados adicionales.
Sin embargo, desde la propia compañía subrayan que por ahora no hay ninguna ampliación en marcha. Las fuentes consultadas insisten en que se trata de «preparar administrativamente el entorno de cara al futuro», ya que «son procesos largos y hay que estar preparados para cuando surja la necesidad».
La iniciativa se enmarca en una etapa de inversiones continuas en la planta. A finales de 2024 entró en funcionamiento una instalación termosolar de 28 megavatios que ocupa ocho hectáreas y supuso un desembolso de 21 millones de euros, convirtiendo a la fábrica en un referente en eficiencia energética. Un año antes, el Ayuntamiento autorizó una inversión de casi cinco millones para una nueva nave logística y mejoras en las líneas de producción.
El plan también contempla la creación de un cinturón verde alrededor de la factoría, abierto al uso ciudadano. Un espacio que serviría tanto para ordenar mejor la actividad dentro de los terrenos como para mantener a raya el crecimiento urbanístico del entorno y garantizar que la producción pueda desarrollarse sin interferencias.
La fábrica, instalada en Sevilla desde 2007 tras liberar las antiguas instalaciones de Cruzcampo en la avenida de Andalucía, es considerada la más importante del sur de Europa y una de las cinco mayores empresas de la provincia. Genera más de 1.200 empleos directos y da trabajo indirecto a centenares de personas en transporte, industrias auxiliares y el sector agrícola.
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