El vicepresidente y máximo responsable deportivo del Real Valladolid, Víctor Orta, compareció ayer ante los medios para hacer balance del mercado de fichajes y para responder a las críticas que rodean al equipo tras un inicio de temporada irregular, con solo cuatro puntos de los quince posibles.

Orta se mostró satisfecho con el trabajo realizado durante el verano, aunque no ocultó las limitaciones económicas que han marcado cada movimiento. «Es una plantilla mejor que la de la temporada pasada y además ha habido una reducción económica. Sobre el papel, estoy muy satisfecho», afirmó el dirigente, que también destacó como primer logro de su gestión el saneamiento de las cuentas del club, con una reducción de casi el 50% en el coste de plantilla desde su llegada.
En ese contexto, Orta agradeció el esfuerzo de la propiedad, que realizó una aportación récord de 14 millones de euros. Sin ese dinero, reconoció, el equipo no habría podido confeccionar una plantilla competitiva.
Uno de los temas más esperados fue el de Marcos André. El vicepresidente confirmó que existe un contacto real con un club de un mercado aún abierto, aunque valoró la operación entre un tres y un cuatro sobre diez. La negociación sigue viva pero sin garantías de cierre.
Orta también explicó por qué se frustró el fichaje del delantero franco-congoleño Monzialo, del Den Bosch neerlandés, al que calificó como el golpe de mercado que más le dolió. Según el dirigente, incluso se llegó a satisfacer la petición económica del club de origen, pero este decidió no vender de manera inexplicable en los últimos días. Con un año de contrato por delante, el nombre del jugador podría volver a sonar en el futuro.
El asunto que más expectación generó fue la situación de Paco Escribá en el banquillo. Las malas sensaciones dejadas en casa pesaban en el ambiente, pero Orta salió en defensa del técnico con rotundidad. Recordó que Escribá acumula experiencia suficiente para gestionar estos momentos difíciles y que el año pasado ya supo remontar una situación complicada. «No estoy de acuerdo en cuestionar al entrenador en la quinta jornada», subrayó.
El vicepresidente reconoció el enfado de la afición, pero les pidió paciencia y confió en que el equipo tenga margen para reaccionar, como ha ocurrido en temporadas anteriores con otros conjuntos de la categoría.
El tiempo dirá si estas palabras aguantan el peso de la clasificación.
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