El Palacio de Hielo de Madrid renace tras casi dos décadas abandonado: se convertirá en la gran ampliación del Thyssen

El edificio de la calle Duque de Medinaceli, cerrado desde 2007, volverá a la vida como espacio cultural de primer nivel gracias a una inversión pública de más de 70 millones de euros.

El Palacio de Hielo de Madrid renace tras casi dos décadas abandonado: se convertirá en la gran ampliación del Thyssen

El Gobierno ha anunciado la cesión del histórico Palacio de Hielo y del Automóvil de Madrid a la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza para convertirlo en la gran ampliación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. El proyecto permitirá albergar TBA21, la colección de arte contemporáneo de Francesca Thyssen, con alrededor de 350 obras.

La operación fue presentada este miércoles por el ministro de Hacienda, Arcadi España, quien subrayó el valor histórico del inmueble y anunció que la rehabilitación será financiada y promovida íntegramente por su ministerio con un presupuesto estimado superior a los 70 millones de euros.

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El edificio, inaugurado en 1922, cuenta con una historia singular. Fue una de las primeras construcciones de España en utilizar el hormigón armado y nació como centro social de la alta burguesía madrileña. En sus instalaciones se disputó el primer partido de la Liga española de hockey sobre hielo. Con el paso del tiempo acogió el Centro de Estudios Históricos y, desde 1940, fue sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que lo abandonó en 2007.

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Desde entonces, el palacio ha permanecido cerrado y sin uso durante casi dos décadas. Una situación que ahora llega a su fin.

Una vez rehabilitado, el inmueble contará con una superficie construida de aproximadamente 19.500 metros cuadrados, más un patio-jardín de unos 1.500 metros cuadrados destinado a exposiciones y actos al aire libre.

El espacio no será exclusivamente artístico. El edificio compartirá uso con la sede madrileña del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que se sumará a la ya existente en Vitoria-Gasteiz. El propio ministro destacó la convivencia de ambos proyectos con una reflexión: «Cultura y memoria convivirán bajo un mismo techo, y las dos nos exigirán el mismo ejercicio: pararnos, mirar, preguntar y no pasar de lado».

Para Madrid, este proyecto supone recuperar un edificio emblemático del centro de la ciudad y reforzar su posición como capital cultural de referencia en Europa. Un palacio que vivió tiempos de esplendor, pasó décadas al servicio de la ciencia y ahora abre una nueva etapa entre el arte contemporáneo y la memoria histórica.