La tasa turística de Vitoria divide a la oposición: del rechazo total a los 6,50 euros por noche

La posible implantación de una tasa turística en Vitoria-Gasteiz ha abierto un debate encendido en el seno de la oposición municipal, con tres fuerzas políticas que llegan a la mesa con propuestas radicalmente distintas y sin apenas puntos de encuentro.

La tasa turística de Vitoria divide a la oposición: del rechazo total a los 6,50 euros por noche

EH Bildu, el Partido Popular y Elkarrekin han dejado clara su posición en las últimas semanas, y las diferencias son tan notables que hacen muy difícil imaginar un acuerdo a corto plazo sobre cómo gravar las estancias turísticas en la capital alavesa.

Mientras EH Bildu se muestra contraria a la aplicación de cualquier tipo de tasa en este momento, argumentando que podría perjudicar la competitividad del sector turístico local, Elkarrekin defiende una postura intermedia que apostaría por una tarifa más moderada. En el extremo opuesto, el PP plantea llegar hasta los 6,50 euros en determinados tipos de alojamiento, una cifra que sus rivales consideran excesiva.

El debate no es menor. Vitoria, que en los últimos años ha visto crecer de forma notable su atractivo como destino cultural y de interior, se enfrenta a la misma disyuntiva que ya han resuelto otras ciudades españolas: si gravar el turismo para financiar servicios públicos y proteger el entorno urbano, o si mantener la puerta abierta sin coste adicional para no frenar la llegada de visitantes.

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En ciudades como Barcelona, Sevilla o Palma, la tasa turística lleva años en vigor y genera ingresos relevantes para los ayuntamientos. Pero en Vitoria el modelo de ciudad es distinto, y los partidos no se ponen de acuerdo ni siquiera en si es el momento adecuado para dar ese paso.

La fragmentación de posturas en la oposición complica además cualquier presión conjunta sobre el equipo de gobierno, que de momento observa el cruce de declaraciones sin verse obligado a mover ficha.

Los vecinos de Vitoria, mientras tanto, siguen a la espera de saber si sus calles acabarán contando con ese pequeño ingreso extra que, según sus defensores, debería revertir directamente en la mejora de los barrios y los servicios que también disfrutan los turistas.

El debate acaba de empezar y, visto cómo están las posiciones, promete dar mucho que hablar en los próximos plenos.