Las cinco imágenes de la Vía Áurea ya reposan en la Catedral de Salamanca tras tres días de traslados solemnes

Salamanca vivió este domingo una jornada de profunda devoción con el último de los desfiles procesionales previos a la celebración de la Vía Áurea. La imagen de Nuestro Padre Jesús Flagelado recorrió las calles del casco histórico salmantino para reunirse en la Catedral con las otras cuatro tallas que protagonizarán este esperado acontecimiento religioso.

Las cinco imágenes de la Vía Áurea ya reposan en la Catedral de Salamanca tras tres días de traslados solemnes

La comitiva partió desde la Iglesia del Espíritu Santo, conocida popularmente como La Clerecía, ante la presencia de numerosos fieles que acompañaron a la imagen en un ambiente de gran recogimiento y emoción contenida.

El cortejo discurrió por la plaza de San Isidro, la calle Francisco de Vitoria y la calle Benedicto XVI hasta acceder al templo mayor de la ciudad a través de la Puerta del Obispo, cerrando así uno de los recorridos más sentidos de los últimos días en la capital charra.

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Con la llegada de Jesús Flagelado queda completada la fase preparatoria de la Vía Áurea. Los traslados se iniciaron el pasado viernes por la tarde con la imagen de Nuestro Padre Jesús Despojado, que partió desde la Iglesia de la Purísima, y continuaron a lo largo del sábado con la entrada escalonada en la Catedral de otras tres tallas devocionales: María Santísima del Dulce Nombre, Nuestro Padre Jesús Rescatado y Jesús Nazareno, cada una procedente de su respectivo templo.

Tres jornadas, cinco imágenes y un mismo destino. La Catedral de Salamanca acoge ahora en su interior el conjunto completo de las sagradas tallas que aguardan, ya reunidas bajo sus bóvedas, la celebración de la procesión extraordinaria de la Vía Áurea.

El ambiente en las calles durante estos días ha reflejado la importancia del evento para la ciudad. Vecinos y visitantes se han sumado a los distintos recorridos, convirtiendo cada traslado en un acto de participación colectiva que va más allá del estricto ámbito religioso para convertirse en una expresión viva del patrimonio cultural y sentimental de Salamanca.

La Vía Áurea se presenta como uno de los grandes hitos del calendario festivo y devocional de la ciudad, y la conclusión de estos traslados marca el inicio de la cuenta atrás para una celebración que promete congregar a miles de personas en las calles salmantinas.