Más de 4.000 albaceteños ya tienen decidido qué hacer si un día no pueden hablar por sí mismos

Dejar por escrito lo que uno quiere que ocurra si llega a perder la capacidad de decidir. Eso es, en esencia, el testamento vital, un documento que cada vez más vecinos de Albacete eligen formalizar antes de que sea demasiado tarde.

Más de 4.000 albaceteños ya tienen decidido qué hacer si un día no pueden hablar por sí mismos

Desde que se puso en marcha el registro de Voluntades Anticipadas en la provincia, un total de 4.030 personas han dejado constancia oficial de sus preferencias sanitarias para situaciones en las que ya no puedan expresarse por sí mismas. Una cifra que no para de crecer.

Solo en los primeros seis meses de 2026, otras 301 personas han dado ese paso en la provincia, lo que supone una media de más de cincuenta nuevos registros al mes. Un ritmo que refleja una conciencia ciudadana cada vez mayor sobre la importancia de anticiparse a los imprevistos de la vida.

El testamento vital permite que cada persona deje claro, de antemano, qué tipo de atención sanitaria desea recibir si en algún momento se encuentra en una situación que le impida comunicarlo: una enfermedad grave, un accidente o cualquier otra circunstancia que le prive de esa capacidad.

Noticias de Albacete en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

De esta forma, médicos y familiares pueden conocer y respetar la voluntad del paciente sin tener que tomar decisiones en la incertidumbre.

Para facilitar que cualquier vecino pueda tramitarlo sin complicaciones, la provincia de Albacete dispone actualmente de seis oficinas de registro de Voluntades Anticipadas distribuidas por el territorio. Un acceso que, según indican los datos de la Consejería de Sanidad, está dando sus frutos.

No se trata de un documento reservado a personas mayores o enfermas. Cualquier adulto puede y, según muchos especialistas, debería plantearse formalizarlo. La vida puede cambiar en un instante, y tener las preferencias registradas evita situaciones de angustia tanto a los propios pacientes como a quienes los rodean.

Albacete avanza, así, hacia una cultura sanitaria más participativa, donde el ciudadano toma las riendas de su atención médica mucho antes de necesitarla.