Veinte minutos de luz y color abren las fiestas de San Mateo en Oviedo con 740 kilos de pólvora en el cielo

Miles de ovetenses alzaron la vista al cielo la noche del domingo para recibir a San Mateo como manda la tradición: con fuego, color y estruendo. Los fuegos artificiales volvieron a cumplir su cita anual con la ciudad y convirtieron la noche del 20 de septiembre en un espectáculo que nadie quiso perderse.

Veinte minutos de luz y color abren las fiestas de San Mateo en Oviedo con 740 kilos de pólvora en el cielo

A las diez en punto arrancó La danza de las estrellas, un montaje pirotécnico de veinte minutos exactos que reunió a miles de personas en la plaza Tuero Bertrand de Montecerrao. Es el quinto año consecutivo que este enclave acoge el disparo de los fuegos, después de que la tradición viviera casi tres décadas en el Parque de Invierno.

El espectáculo estuvo a cargo de un equipo de siete especialistas que quemaron 740 kilos de material pirotécnico articulado en 35 secuencias. Palmeras luminosas, mosaicos multicolores, efectos cracker, arañas y figuras como corazones y caras sonrientes fueron dibujando la noche ovetense entre el asombro y los aplausos del público.

Hubo también guiños emocionantes para la ciudad y la región. El cielo se tiñó primero de azul y blanco, los colores de Oviedo, y después de azul y amarillo en homenaje al Principado. Ambos momentos arrancaron una ovación espontánea entre los asistentes.

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La única nota negativa llegó al final, cuando la falta de viento acumuló una densa cortina de humo que restó visibilidad al tramo de cierre. Pese a ello, el balance fue ampliamente positivo entre quienes lo vivieron desde el recinto.

Para muchas familias fue su primera vez. Jacqueline Cruz acudió con varios familiares y lo resumió con entusiasmo: es la primera vez que los vemos, los niños estaban encantados porque además mañana no hay colegio. Estuardo Galán y Karen González, residentes en Oviedo desde hace una década, también decidieron este año acercarse por primera vez al recinto: antes los veíamos desde lejos, pero quisimos vivirlo de cerca, explicaron.

La voz de la tradición la puso María José Álvarez, ovetense de toda la vida: vengo siempre, es una cita casi obligada como las carrozas. Siempre innovan y dejan el listón alto, aunque nos gusta que duren un poquitín más.

Con este arranque luminoso, Oviedo ya tiene las fiestas de San Mateo oficialmente abiertas.