La isla de Mallorca cerró la primera mitad de 2026 con un notable repunte de la actividad delictiva. Las infracciones registradas ascendieron a 32.812, lo que supone un aumento del 10,4% respecto al mismo periodo anterior.

Entre los delitos que más han crecido destacan los hurtos y los robos cometidos con violencia, dos modalidades que preocupan especialmente por su impacto directo sobre los ciudadanos.
Palma y Calvià se sitúan como las zonas más afectadas de la isla, concentrando buena parte de los casos registrados durante estos meses.
No todos los datos apuntan en la misma dirección. La ciberdelincuencia experimenta una tendencia opuesta y cae un 5,5%, lo que representa una de las pocas noticias positivas en un balance general que invita a la reflexión sobre la seguridad en el archipiélago.



