Trabajadores de las principales firmas textiles presentes en el centro comercial Río Shopping, en Arroyo de la Encomienda, salieron este lunes a la calle para protestar contra el preacuerdo que pretende unificar en uno solo los más de 55 convenios colectivos que regulan actualmente el sector en todo el país.

La movilización, convocada coincidiendo con una nueva reunión de ARTE (Asociación Retail Textil España), congregó a empleados de marcas como Inditex, Primark y Cortefiel, elegidas como punto de concentración precisamente por aglutinar a «la mayoría de las marcas que pueden verse afectadas», según explicaron los propios convocantes. No es la primera vez: una protesta similar ya tuvo lugar el pasado mes de abril frente al gran Zara del centro de Valladolid.
Raquel Rodríguez, delegada de los trabajadores de Inditex por UGT en Castilla y León, fue contundente: «Se van a perder derechos. Unos más, otros menos, pero sabemos que se van a perder cosas». Rodríguez señaló que, aunque los empleados de Inditex no serían los más perjudicados, sí desaparecerían licencias retribuidas ligadas al convenio actual.
Uno de los puntos más sensibles para los trabajadores vallisoletanos tiene que ver con los fines de semana. Nathalie Ríos, responsable del sector de comercio y grandes almacenes de Castilla y León, advirtió de que «los domingos y festivos ya no van a ser voluntarios» y que los doce fines de semana de calidad recogidos en el convenio provincial quedarían reducidos a ocho. Además, alertó de que el nuevo marco favorecería los contratos parciales ajustados a las necesidades de cada empresa.
En materia salarial, Ríos reconoció que el acuerdo podría traer mejoras, pero advirtió de que los pluses negociados en los convenios actuales podrían dejar esas subidas «congeladas» en la práctica. «Estamos intentando que no salgan perjudicadas las medidas que ya tenemos, en vez de estar mirando mejores condiciones para los trabajadores. Esa es la pena», lamentó.
Miguel Cela Alonso, representante de Tendam, añadió otro cambio que afectaría directamente a Valladolid: la apertura obligatoria de todas las tiendas los sábados por la tarde, algo que «históricamente» no ocurría en verano en las tiendas de calle de la ciudad.
Los sindicatos insisten en que mientras no haya acuerdo definitivo, la negociación de cinco convenios provinciales permanece paralizada, dejando a miles de trabajadores en una situación de incertidumbre.
