El emblemático Mercado de Colón vivió el pasado jueves una noche especial. Por primera vez en su historia, el espacio modernista del Eixample valenciano acogió su propia Fiesta de Verano, una celebración que reunió a vecinos, comerciantes y visitantes bajo sus arcos de hierro forjado para reivindicar algo que muchos ya saben: que este lugar es mucho más que un mercado.

José Manuel Manglano, presidente del Mercado de Colón, fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes, que llegaron vestidos de blanco y con coloridos collares al cuello. Con palabras cargadas de afecto hacia la ciudad, Manglano invitó al mundo socioeconómico y cultural de Valencia a unirse a la Comunidad Mercado de Colón, recordando que el espacio quiere estar presente en la vida de los valencianos al menos tres veces al año, junto a los Premios Mercado de Colón de febrero y el encendido navideño de finales de noviembre.
«Cuando crucéis alguna de las increíbles ocho puertas de hierro forjado, sentid que atravesáis el umbral que os traslada de la calle a vuestra propia casa», dijo Manglano ante los presentes.
El ambiente estuvo amenizado por el Hot Notes Trío, formado por Guillermo Valero a la trompeta y la voz, Edu Olmedo a la batería y David Sam al piano. La música llenó la plaza exterior, justo antes de las modernas escaleras mecánicas, mientras los asistentes degustaban embutidos ibéricos y quesos artesanos de Manglano, frutas frescas de Fina, y las célebres ostras y gambas de Denia que ofrece Martín y Mary Pescadería Gourmet.
La piña de Costa Rica y el melón de la terreta que preparó Aurelio Comes de Frutas y Verduras Fina pusieron el toque más refrescante de la noche, en consonancia con el calor veraniego que envuelve a Valencia estas semanas.
El Mercado de Colón abre sus puertas desde las nueve de la mañana hasta la madrugada y acoge a grupos de todas las edades. En su interior conviven propuestas de grandes cocineros como Ricard Camarena, Diego Laso o Steve Anderson junto a terrazas gastronómicas, horchaterías artesanas como Daniel y Casa Orxata, bares de copas y puestos de mercado donde adquirir carne, fruta, platos preparados y productos gourmet.
Una primera Fiesta de Verano que, todo apunta, no será la última. Valencia tiene en el Mercado de Colón un símbolo vivo, y los valencianos parecen dispuestos a seguir llenándolo de historia.
