Fue uno de esos casos que convirtió a Cáceres en noticia mundial. El robo de 45 botellas de vino valoradas en casi dos millones de euros en el restaurante Atrio, ocurrido en octubre de 2021, desató una historia que parecía sacada de una película. Cuatro años después de la detención de sus autores, el principal implicado continúa en prisión y el paradero del botín sigue siendo un misterio.

El ladrón del vino de Atrio sigue entre rejas cuatro años después: las botellas aún no aparecen

Constantin Gabriel Dumitru, de nacionalidad búlgaro-neerlandesa, fue detenido junto a su cómplice Priscila Lara Guevara el 18 de julio de 2022 cuando intentaban entrar en Croacia. La operación, en la que participaron Europol, Interpol, la Policía Nacional y varios cuerpos europeos, puso fin a nueve meses de búsqueda intensa.

La Audiencia de Cáceres condenó en marzo de 2023 a Dumitru a cuatro años y medio de prisión y a Priscila a cuatro años. La mujer, de origen mexicano, aceptó en 2024 ser expulsada a su país, eludiendo así los dos años que le restaban por cumplir. Dumitru, en cambio, sigue entre rejas, aunque ya no en Cáceres. En febrero de 2025 fue trasladado a la prisión de Estremera, en Madrid, para estar más cerca de su familia.

Según su abogado, Juan José Collado, el propio Dumitru se ha puesto trabas en el camino. En su primer permiso penitenciario, en el verano de 2024, no acudió a firmar ante la Policía tal y como estaba obligado. Ese error le ha cerrado la puerta a posibles beneficios en el cumplimiento de su condena. A eso se suma una condena adicional de un año de cárcel por el robo anterior de una botella de whisky valorada en 5.000 euros. Le quedan apenas seis meses para completar su pena.

La pareja ejecutó el golpe con una frialdad sorprendente. Visitaron el restaurante de dos estrellas Michelin hasta tres veces antes del robo para estudiar cada detalle. La noche del atraco cenaron allí y recorrieron la célebre bodega circular durante la visita guiada que el establecimiento ofrece a sus clientes. Después, Priscila distrajo al recepcionista mientras Dumitru accedía a la bodega con una tarjeta electrónica y se llevaba las botellas, entre ellas una Chateau d’Yquem de 1806 tasada en 350.000 euros.

Lo que nunca se ha resuelto es dónde están esas botellas. Cuatro años después de la detención, el tesoro líquido sigue sin aparecer.

por Redacción Actualidad Vecinal

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