El avance de los incendios forestales que asolan distintos puntos de la península ha obligado a la Dirección General de Tráfico a mantener cerradas al tráfico más de cincuenta vías secundarias, con el fin de garantizar la seguridad de los conductores y facilitar el trabajo de los equipos de extinción.

Las últimas horas del fin de semana dejaron un pequeño respiro en el centro peninsular. La bajada de temperaturas y la ausencia de vientos intensos permitieron a los servicios de emergencia ganar terreno frente al incendio de la Sierra Oeste de Madrid y el de Burgohondo, en la provincia de Ávila. Aun así, las autoridades piden prudencia y no bajar la guardia ante lo que ya se describe como el peor incendio de la historia de España, con más de 50.000 hectáreas arrasadas.
En paralelo, el fuego declarado en Vall d’Uixó, en la provincia de Castellón, sigue sin control y ha obligado a desalojar varios municipios. El pasado sábado se cobró además la vida de un hombre de 78 años, lo que añade dramatismo a una situación ya de por sí crítica.
En total, son 53 las vías actualmente restringidas al tráfico según los datos actualizados de la DGT. La mayoría se concentran en el centro de la península, aunque el avance del fuego en el este del país ha sumado nuevos cortes en la zona levantina durante este fin de semana.
Las autoridades advierten de que bajo ningún concepto se debe intentar cruzar una carretera por la que el fuego ya haya pasado de un lado al otro. El humo puede desorientar al conductor, provocar intoxicación y ocasionar colisiones con otros vehículos. La recomendación es clara: dar media vuelta y llamar al 112.
Si un conductor se encuentra ya circulando y detecta humo o llamas en la vía, lo más importante es mantener la calma, no adelantar al resto del tráfico de forma impulsiva y seguir las indicaciones de los agentes presentes en la carretera.
En el peor de los casos, si alguien queda bloqueado en medio de un incendio sin posibilidad de avanzar ni retroceder, la llamada inmediata al número de emergencias es la única opción válida.
Desde Burgos, donde los incendios por quema de pelusas han sido un problema recurrente en los últimos años, conviene recordar que la precaución en épocas de calor extremo es responsabilidad de todos.
