Villamayor de los Montes pondrá fin a su odisea del agua: un nuevo pozo devuelve la esperanza al pueblo tras años de nitratos

Los vecinos de Villamayor de los Montes llevan desde diciembre de 2023 sin poder abrir el grifo de su casa con tranquilidad. El elevado nivel de nitratos en el agua ha convertido algo tan cotidiano como beber o cocinar en un problema diario que ha obligado a muchas familias a buscarse la vida con garrafas y agua embotellada.

Villamayor de los Montes pondrá fin a su odisea del agua: un nuevo pozo devuelve la esperanza al pueblo tras años de nitratos

La situación ha llegado a tal extremo que algunos residentes han tenido que desplazarse más de treinta kilómetros hasta la capital burgalesa para rellenar sus garrafas en las fuentes municipales. Un esfuerzo que, en plena ola de calor como la de estas semanas, resulta especialmente agotador.

Sin embargo, el final del túnel ya se ve cerca. El alcalde de la localidad, Erik Hernando Díez, confirma que las obras del nuevo pozo de abastecimiento han concluido recientemente, después de que los trabajos arrancaran a finales del año pasado. La instalación cuenta ya con una analítica completa y favorable, lo que despeja el camino hacia el ansiado suministro de agua potable para todos los vecinos.

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El último escollo es administrativo. El municipio aguarda ahora el informe de la Junta de Castilla y León que autorice el uso del pozo de manera regular y constante. Según el regidor, ese trámite debería resolverse en un plazo máximo de dos meses.

El problema de los nitratos no es exclusivo de Villamayor de los Montes. Decenas de municipios de la provincia de Burgos conviven con esta misma realidad, condicionada por la presencia de estas sustancias naturales del ciclo del nitrógeno que, cuando superan ciertos niveles en el agua, la hacen no apta para el consumo humano.

Una vez que llegue el visto bueno oficial, los habitantes de Villamayor de los Montes podrán hacer algo que para la mayoría resulta invisible: abrir el grifo sin preocupaciones. Después de casi tres años de espera, garrafas y desplazamientos, ese momento no puede llegar demasiado pronto.