Militares y bomberos plantan cara al fuego en Zafara para evitar que las llamas devoren el pueblo

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias trabajan desde esta noche en la defensa del casco urbano de Zafara, en el entorno de Muga de Sayago, donde el incendio forestal declarado en Fermoselle amenaza directamente las viviendas del municipio.

La peligrosa proximidad de las llamas ha obligado a reforzar el dispositivo de extinción en este punto, convertido en uno de los frentes más delicados de un fuego que se originó el pasado martes y que desde entonces no ha dejado de complicarse.

Los militares de la UME actúan en coordinación con un amplio operativo desplegado por la Junta de Castilla y León, en el que se integran agentes medioambientales, técnicos especializados, cuadrillas terrestres y helitransportadas, autobombas, bulldóceres y maquinaria pesada de diverso tipo. Los medios aéreos han sumado también horas de trabajo durante la jornada, siempre que las condiciones meteorológicas lo han permitido.

A este despliegue se unen los bomberos de la Diputación de Zamora, efectivos del Consorcio Provincial, agentes de la Guardia Civil y voluntarios de Protección Civil, formando un operativo de gran envergadura volcado en frenar el avance de las llamas.

El objetivo en Zafara es claro: establecer una línea de defensa que impida que el fuego cruce hacia las casas. La rápida propagación del incendio, impulsada por el viento y unas temperaturas muy elevadas, ha convertido este enclave en uno de los puntos estratégicos de la emergencia.

La situación afecta además a toda la comarca de Sayago. Varias localidades y un camping de la zona han tenido que ser evacuados, y centenares de personas permanecen acogidas en el pabellón de Bermillo de Sayago a la espera de poder regresar a sus hogares.

Los servicios de emergencia mantienen una vigilancia permanente sobre la evolución del incendio, cuyo comportamiento sigue siendo muy complejo. Varios frentes activos y los continuos cambios de dirección provocados por las condiciones meteorológicas dificultan las labores de extinción y obligan a una respuesta constante sobre el terreno.

La prioridad, en cualquier caso, sigue siendo la protección de las personas y de los núcleos de población amenazados.