El lebaniego Álvaro González cuelga las botas tras 15 años en la élite del fútbol europeo

El defensa cántabro Álvaro González, formado en las categorías inferiores del Racing de Santander, ha anunciado su retirada del fútbol profesional a los 36 años. El futbolista de Potes lo comunicó a través de un emotivo vídeo en sus redes sociales que no ha dejado indiferente a nadie en Cantabria.

«Me voy en paz, me voy orgulloso. Y sobre todo, profundamente agradecido. Porque dicen que solo es fútbol. Para mí, fue mi vida», son las palabras con las que el lebaniego cierra el mensaje que ha compartido con sus seguidores y que ha emocionado a la afición cántabra.

En el vídeo, González repasa con gratitud los pilares que sostuvieron su carrera desde el principio. «Gracias papá, gracias mamá, gracias Cote. Este camino empezó con vuestros sacrificios, vuestro apoyo y vuestra confianza. Este sueño nunca fue solo mío. Siempre fue nuestro», afirma el jugador.

Álvaro llegó al Racing con solo trece años y fue escalando hasta ganarse un puesto en el primer equipo, con el que disputó 38 partidos y marcó un gol. Desde ahí, su carrera despegó hacia destinos que pocos futbolistas cántabros han alcanzado: Zaragoza, Espanyol, Villarreal, el Olympique de Marsella, donde llegó a ser capitán, y después el Al-Nassr saudí, con el que conquistó la Liga de Arabia Saudí. Posteriormente recaló en el Al-Qadisiyah, el Johor Darul de Malasia y el Tenerife, su último club, al que dijo adiós en diciembre de 2025.

Noticias de Santander en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Aunque nunca llegó a debutar con la selección absoluta, el lebaniego tiene en su palmarés un título europeo sub-21 conseguido con España en 2013, un logro que marcó su generación.

«Hoy miro atrás y vuelvo a ver aquel niño de Potes que solo soñaba con ser futbolista. Nunca dejé nada por intentar. Nunca traicioné al niño que un día soñó con vivir de este deporte», escribe con sinceridad el defensa.

Con el capítulo deportivo cerrado, González mira ahora hacia lo que considera el más importante de su vida: el tiempo junto a su mujer, Lucía, y su hijo Marco. Una nueva etapa para un hombre que salió de los valles de Liébana y llegó a los estadios más grandes de Europa.

Cantabria despide a uno de los suyos con el orgullo de haberle visto crecer.