Las playas del País Vasco vivieron una semana marcada por la presencia de carabelas portuguesas en toda su costa. Entre el lunes 20 y el jueves 23 de julio, los servicios de salud registraron un total de 27 picaduras repartidas por numerosos arenales de Bizkaia y Gipuzkoa, con uno de los afectados que tuvo que ser trasladado a un centro de salud tras sufrir una picadura en el Puerto de Donostia.

El lunes fue, con diferencia, la jornada más complicada. Ese día se contabilizaron 13 picaduras y los avistamientos se extendieron por una larga lista de playas, desde La Arena en Muskiz-Zierbena hasta Zumaia, pasando por varios arenales de Getxo, Sopela, Ibarrangelu, Mundaka, Bermeo, Lekeitio y Zarautz, entre otros.
El martes la situación se calmó algo, con seis picaduras notificadas en playas como Azkorri-Gorrondatxe, Barinatxe-Solandotes, Arrietara-Atxabiribil, Laga, Laida y Kontxa. El miércoles y el jueves, con cuatro casos cada día, la presencia del cnidario continuó siendo una preocupación constante para bañistas y socorristas.
El Departamento de Salud recuerda que cuenta con un protocolo específico para este tipo de situaciones. Cuando se avista una carabela portuguesa, los servicios de salvamento informan a Salud Pública y se activan medidas graduales: desde la colocación de bandera amarilla con megafonía advirtiendo del peligro, hasta la prohibición total del baño con bandera roja si la amenaza es grave.
Las recomendaciones para los bañistas son claras: evitar meterse al agua si hay avistamientos y, bajo ningún concepto, tocar el animal, aunque aparezca varado en la arena. Sus tentáculos mantienen la capacidad de picar incluso fuera del agua.
En caso de picadura, las autoridades sanitarias aconsejan acudir de inmediato al puesto de socorro sin rascarse ni frotar la zona afectada. Lo correcto es limpiar con agua de mar, retirar los restos con una pinza y aplicar frío o hielo envuelto en una bolsa de plástico durante al menos cinco minutos.
Con el verano en pleno apogeo y las playas vascas llenas de bañistas locales y turistas, la presencia de carabelas portuguesas obliga a extremar la precaución y prestar atención en todo momento a las indicaciones de los socorristas.
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