Los Barnatán denuncian ante la Fiscalía el boicot que frustró su presentación en la Feria del Libro de Santander

Marcos Ricardo Barnatán y su hijo Jimmy Barnatán han dado un paso más tras el incidente que el pasado 5 de julio truncó la presentación de su poemario en la Feria del Libro de Santander y Cantabria. Los dos escritores han interpuesto una denuncia ante la Fiscalía General del Estado, que ya ha sido derivada a la Unidad de Delitos de Odio de la Fiscalía de Cantabria para que valore su posible trascendencia penal.

Los Barnatán denuncian ante la Fiscalía el boicot que frustró su presentación en la Feria del Libro de Santander

El libro en cuestión es El dólar de plata, una colección de cien poemas breves escrita a cuatro manos por padre e hijo y prologada por Rosa Pereda. Su temática no guarda relación con ninguna posición política. Sin embargo, la presentación nunca pudo celebrarse.

Semanas antes del acto, colectivos propalestinos de Cantabria habían protagonizado una campaña en redes sociales y medios de comunicación exigiendo la cancelación de la participación de los autores en Felisa. El motivo alegado eran las posiciones públicas de Marcos Ricardo Barnatán a favor de los judíos en el conflicto entre Israel y Palestina.

El día señalado, en la Plaza Porticada, más de un centenar de manifestantes se concentraron con banderas palestinas y carteles contra Israel. Mediante gritos, pitidos y abucheos impidieron sistemáticamente que los autores pudieran tomar la palabra. La situación obligó a suspender el acto y motivó la presencia de agentes de la Policía Nacional en el recinto ferial.

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Pese al caos, los dos escritores permanecieron en la feria firmando ejemplares de su libro, respaldados por una gran parte del público asistente. En aquel momento, los Barnatán no realizaron declaraciones públicas. Ahora, han decidido acudir a la vía judicial.

La denuncia ha sido recibida formalmente y enviada a la Unidad de Odio y Discriminación de la Fiscalía de Cantabria por ser, según consta en la notificación, la territorialmente competente para valorar los hechos.

El episodio no dejó indiferente a nadie. Los colectivos convocantes defendieron que se trató de un ejercicio legítimo de boicot cultural, mientras que la organización de la Feria reconoció el derecho a la protesta pero cuestionó que se impidiera el desarrollo de un acto literario.

Ahora será la Fiscalía quien determine si aquella tarde en la Plaza Porticada se vulneraron los derechos fundamentales de los autores o si la protesta se mantuvo dentro de los límites de la libertad de expresión.