Facsa, el gigante castellonense del agua, se hace con el suministro de Sant Lluís en una operación que cierra una era familiar

La empresa valenciana Fomento Agrícola Castellonense SA, conocida como Facsa, ha adquirido Aigües de Sant Lluís, la compañía concesionaria del suministro de agua potable en este municipio menorquín. La operación se cerró la semana pasada y el Ayuntamiento ya ha sido informado del cambio de titularidad.

Facsa, el gigante castellonense del agua, se hace con el suministro de Sant Lluís en una operación que cierra una era familia

Aigües de Sant Lluís fue fundada en 1995 por Joan Sintes junto a sus hijos David e Iván, y lleva más de tres décadas gestionando un servicio esencial para el municipio. Ahora, por motivos descritos como «de carácter profesional», la familia ha decidido traspasar el negocio a una empresa de mayor escala nacional.

Iván Sintes ha querido tranquilizar a los vecinos y ha señalado que se han «preocupado de seleccionar una empresa de confianza, con larga experiencia y que pueda mantener los estándares de calidad que hemos conseguido durante años». Además, los anteriores propietarios están acompañando a Facsa durante el proceso de transición para garantizar una continuidad ordenada.

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La concesión, que se extiende hasta el año 2040, da servicio a cerca de 5.500 abonados. La infraestructura incluye una red de abastecimiento de 115 kilómetros, nueve depósitos y once estaciones de bombeo de aguas residuales, además de una red de saneamiento de 68 kilómetros. En los últimos años, la empresa había puesto en marcha un plan de detección de fugas que ha mejorado notablemente el estado de la red.

Para Facsa, la compra tiene un valor estratégico claro: con esta incorporación, la compañía castellonense consolida su presencia en Baleares al tener ya representación en todas las islas del archipiélago. Su director general, José Claramonte, ha destacado que su «prioridad es preservar el conocimiento profundo del servicio y del municipio» que tenía el equipo anterior, además de sumar nuevas capacidades técnicas.

La noticia no ha pasado desapercibida entre los vecinos de Sant Lluís, donde ya se debate sobre el posible impacto en las tarifas y en la calidad del servicio. Algunos residentes muestran su escepticismo ante la llegada de una gran corporación a un servicio tan cotidiano y sensible como el del agua.

Lo que está claro es que una página se cierra en la historia del municipio. Tres décadas de gestión familiar dan paso a una nueva etapa bajo el paraguas de una empresa con presencia en toda España.