Un menor leonés lleva casi dos años esperando una revisión ocular por los fallos de la sanidad pública castellana

Un padre de León denuncia que su hijo de 15 años acumula casi dos años de espera para una revisión oftalmológica después de que el sistema sanitario de Castilla y León cambiara la cita a pocos días de celebrarse y le ofreciera como alternativa una fecha en marzo de 2027.

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Gerardo recibió en abril de 2025 una primera cita para la revisión ocular de su hijo en el Centro de Salud La Condesa de León. La fecha asignada era el 10 de junio de 2026, es decir, casi catorce meses de espera. Una demora ya de por sí preocupante para una revisión que debería realizarse cada año.

Sin embargo, lo peor llegó días antes de esa consulta. La administración sanitaria contactó con la familia para cambiar la cita sin previo aviso. La nueva fecha propuesta, el 11 de agosto, coincidía con unas vacaciones ya planificadas. Al comunicar que no podían acudir, la respuesta fue una nueva cita para marzo del próximo año.

«La conclusión es que me dan una cita para marzo del año que viene. No es normal que me la retrases tanto por decirte que no por algo que ya tenía yo antes», lamenta este padre, que interpuso una queja formal en Atención al Paciente del centro.

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La respuesta de la administración tardó mes y medio en llegar y, según Gerardo, se limitó a respuestas genéricas sobre servicios jurídicos y la posibilidad de avisar si quedara algún hueco libre. Una contestación que considera insuficiente y que ha aumentado aún más su frustración.

El padre también señala el contraste entre las promesas políticas y la realidad del servicio. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, prometió citas de atención primaria en menos de 48 horas, algo que, según le reconocieron desde el propio servicio de Atención al Paciente, nadie se toma en serio. «Me dijeron: ‘¿Y quién se cree esas cosas?'», recuerda indignado.

Gerardo apunta también al cierre de consultorios rurales y al anuncio de nuevas ambulancias provinciales, previstas para el 20 de agosto, de las que tampoco hay noticias. «Después se colapsan las urgencias», concluye, trazando una cadena de decisiones que, a su juicio, deterioran progresivamente la sanidad pública leonesa.

Un niño de 15 años que aún espera que alguien le mire los ojos.