El municipio de Ferreries enfrenta un problema creciente con la recogida de muebles, colchones y otros enseres pesados. Los vecinos no respetan las normas establecidas y el servicio de limpieza ha llegado al límite de su capacidad. El concejal responsable advierte de que la situación «se ha ido de las manos».

El Ayuntamiento de Ferreries tiene fijado el último miércoles de cada mes, a partir de las ocho de la tarde, como el momento habitual para depositar en la vía pública los residuos de gran tamaño. La recogida se realiza durante la madrugada del jueves siguiente. La única condición es avisar previamente al servicio para que pueda organizarse y planificar la jornada.
Sin embargo, muchos vecinos no cumplen con ese aviso previo. La consecuencia directa fue visible en la intervención más reciente del servicio: el volumen de residuos recogido multiplicó por cinco lo previsto. Los trabajadores tuvieron que comenzar su jornada a las cuatro de la madrugada en Cala Galdana y prolongar el trabajo más allá de los límites establecidos.
A eso se suma que algunos ciudadanos dejan los enseres en mitad de la acera o bloqueando el paso de los camiones, sin ningún orden. En varios casos, personas que aprovechan la noche de recogida para rebuscar entre los objetos terminan dejando todo desperdigado por la calzada, duplicando el trabajo del equipo de limpieza.
Vicent Coll, concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Residuos del consistorio ferreriense, planteó abiertamente el problema en el último pleno municipal. El edil no entiende que los vecinos no opten por el Punt Verd, una instalación gratuita disponible seis días a la semana, en horario de mañana y tarde, que permite depositar este tipo de residuos sin trámites complicados.
«Si la gente debe coger el coche para dejar los trastos en la calle, ¿por qué no va directamente al Punt Verd?», se pregunta Coll, que considera urgente buscar una solución.
El concejal ya ha anunciado que llevará el asunto a los portavoces de todos los grupos municipales para explorar posibles cambios en el sistema actual. Entre las medidas que contempla figura una campaña de concienciación ciudadana a través de las redes sociales.
«Quizá habría que hacer más pedagogía entre la gente», señala Coll, convencido de que la solución pasa tanto por informar mejor a los vecinos como por revisar el modelo de recogida. El mensaje del Ayuntamiento es claro: «Ahora mismo damos mala imagen, algo hay que hacer».
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