La sequía obliga a Asparrena y Ametzaga a prohibir el riego y el llenado de piscinas para garantizar el agua en los hogares

La escasez de agua ha llevado a las autoridades locales de Asparrena a tomar medidas urgentes para proteger el suministro doméstico. La restricción afecta también a la localidad de Ametzaga y entra en vigor ante el riesgo real de cortes en los hogares de la zona.

Los vecinos de estos municipios alaveses no podrán utilizar el agua de la red pública para regar jardines, huertos o zonas ajardinadas privadas. Tampoco está permitido llenar piscinas, ya sean de uso particular o comunitario, hasta que la situación mejore.

La medida, aunque incómoda para muchos residentes, busca priorizar el abastecimiento básico de las familias frente a usos considerados no esenciales. Las autoridades han querido actuar de forma preventiva antes de que la situación llegue a un punto crítico.

El verano está siendo especialmente duro en buena parte del territorio alavés, con temperaturas elevadas y escasas precipitaciones que han mermado de forma notable las reservas hídricas de la comarca. Este contexto obliga a los municipios más pequeños, con infraestructuras de abastecimiento más limitadas, a reaccionar con rapidez.

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Desde el ayuntamiento se pide la colaboración y comprensión de todos los vecinos. El cumplimiento voluntario de estas restricciones es fundamental para evitar que la situación se agrave y para que nadie se quede sin agua en casa durante los días de mayor calor.

Se recomienda a los ciudadanos hacer un uso responsable del agua en todo momento: cerrar bien los grifos, evitar duchas prolongadas y no desperdiciar agua en tareas que puedan realizarse de otra manera o posponerse.

Las autoridades seguirán de cerca la evolución de las reservas y comunicarán a los vecinos cualquier cambio en las restricciones vigentes. No se descarta ampliar las medidas a otros usos si la falta de lluvia se prolonga en las próximas semanas.

La situación en Asparrena y Ametzaga refleja una realidad cada vez más frecuente en los pueblos del interior de Álava durante los meses estivales, y pone de manifiesto la necesidad de planificar a largo plazo la gestión del agua en los municipios rurales.