El municipio valenciano de La Font de la Figuera da un paso decisivo para asegurar el abastecimiento de agua de sus 1.551 abonados con la adquisición de un nuevo pozo en el paraje de Les Cañaetes, financiado gracias a fondos de la Diputación de Valencia.

La inversión responde a un problema que venía acumulándose desde hace años. Los dos pozos en funcionamiento, conocidos como Pijirri 1 y Pijirri 2, han ido perdiendo nivel de forma progresiva, con una merma de entre dos y cuatro metros cada año. Además, ambas captaciones extraen agua de una misma reserva subterránea, lo que deja al municipio en una situación de doble vulnerabilidad ante cualquier incidencia en esa masa de agua.
El alcalde, Elio Cabanes, ha señalado que el agua ha sido una prioridad desde el inicio de la legislatura y que el consistorio ha trabajado durante varios años para encontrar una solución. Las negociaciones para adquirir el pozo de Les Cañaetes comenzaron a principios del mandato, aunque el acuerdo definitivo no se cerró hasta finales de diciembre de 2025, por un importe de 65.000 euros sufragados con el Pla Obert de la Diputación de Valencia.
El pozo ya está habilitado en la parcela, pero aún quedan pasos pendientes antes de que el agua llegue a los grifos de los vecinos. Hay que instalar los mecanismos de extracción y construir una conducción que conecte Les Cañaetes con la zona de Pijirri, desde donde se enlazaría con la red municipal existente. Para esa conexión el Ayuntamiento está tramitando los permisos necesarios ante varias administraciones, entre ellas ADIF, ya que la zona cuenta con distintas infraestructuras que requieren autorización.
La nueva captación forma parte además de un plan más amplio de mejora de la red, que incluye la implantación de un sistema inteligente para detectar fugas y controlar consumos en tiempo real.
El contexto económico del Ayuntamiento hace aún más relevante haber logrado financiación externa. En 2025, el consistorio tuvo que activar un plan de ajuste tras detectar un déficit de 352.000 euros en las cuentas del año anterior. Esta situación impide utilizar fondos propios para nuevas inversiones. Cabanes ha dejado claro que el modelo es aprovechar las ayudas de otras administraciones para ejecutar proyectos necesarios sin coste adicional para los vecinos.
A pesar de las limitaciones, el pueblo avanza. Y el agua, que no entiende de presupuestos escasos, empezará pronto a fluir por una nueva vía.
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