El Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia ha participado en un estudio internacional que abre una nueva era en el tratamiento de la fibrilación auricular persistente, una de las arritmias cardíacas más comunes y con mayor riesgo de derivar en ictus o insuficiencia cardiaca.

Los resultados del ensayo clínico Avant Guard acaban de publicarse en The New England Journal of Medicine, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, y las cifras son contundentes: la ablación por campo pulsado casi duplica la eficacia del tratamiento convencional con fármacos.
La técnica consiste en introducir catéteres en el corazón para aislar con precisión las zonas que provocan el latido irregular. A diferencia de métodos anteriores que usaban calor o frío, esta tecnología emplea impulsos eléctricos que actúan únicamente sobre las células problemáticas, sin dañar el tejido sano que las rodea. El resultado es un procedimiento más seguro, con menos complicaciones y con estancias hospitalarias más cortas.
Los datos hablan por sí solos. Al cabo de un año, el 56% de los pacientes tratados con esta ablación controlaban su arritmia, frente al 30% de quienes solo tomaron medicación. Esto podría redefinir los protocolos médicos internacionales y convertir esta intervención en la primera opción terapéutica, adelantándose al uso prolongado de fármacos.
La Fe aportó cerca de 30 de los 440 pacientes del estudio, todos ellos coordinados por Joaquín Osca, jefe de la unidad de arritmias del centro. El perfil de los participantes era el habitual en consulta: personas de edad avanzada con varias enfermedades asociadas, lo que refuerza la aplicabilidad real de los resultados.
El avance podría beneficiar a entre uno y dos millones de españoles que padecen este tipo de arritmia, especialmente quienes sufren episodios prolongados de más de siete días.
No es la primera vez que La Fe marca un hito en este campo. El hospital es el primero de España en superar las 1.200 intervenciones con tecnología de electroporación, lo que le ha permitido liderar también el diseño de nuevas herramientas cardiológicas a nivel global.
Y el trabajo no se detiene. La unidad de arritmias colabora con la Universitat Politècnica de València en el desarrollo de un chaleco con electrodos capaz de cartografiar con precisión milimétrica el origen de cada arritmia. El objetivo es elevar las tasas de éxito actuales del 60% hasta más del 80 o 90% en los casos más complejos.
Valencia vuelve a estar en el mapa de la medicina de vanguardia mundial.
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