Medio centenar de propietarios afectados por las órdenes de demolición en la urbanización Pueblo del Mar I de Argoños se concentraron esta semana para expresar su desesperación tras conocer que las 254 viviendas del municipio deberán ser finalmente derribadas, sin posibilidad de salvación.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria que declaró nulo el Plan General de Ordenación Urbana de Argoños cerró la última puerta que les quedaba abierta a los afectados. Hasta ese momento, existía la esperanza de que 134 de esas casas pudieran ser legalizadas. Ya no hay vuelta atrás.
Los propietarios, agrupados en la Asociación de Maltratados por la Administración, llevan más de 25 años atrapados en esta situación. Vistiendo camisetas amarillas y portando pancartas, posaron ante el monolito Alas de Mariposa para mostrar su hartazgo ante un nuevo golpe judicial que muchos definen como una injusticia histórica.
Su presidente, Antonio Vilela, no esconde la amargura. Lamenta que durante todos estos años ha habido tiempo más que suficiente para reparar el daño y que, en cambio, lo que ha habido es silencio e inacción. Reclama documentos firmados, presupuestos reales y proyectos concretos, no más promesas verbales que acaban diluyéndose.
La indignación es especialmente intensa entre los vecinos de más edad. Uno de los afectados, Félix López, de 75 años, resume con crudeza lo que sienten muchos: no les queda tiempo para esperar. Denuncia además que el castigo recae sobre los propietarios y no sobre quienes construyeron ilegalmente o sobre los políticos que permitieron la situación.
Otro de los aspectos que más duele a los vecinos es la paradoja de lo que viene después: las casas serán derribadas, pero en el mismo suelo se volverá a construir. Algo que podría haberse gestionado de otra forma hace años, según apuntan varios afectados.
El próximo paso es una reunión con el consejero de Fomento del Gobierno de Cantabria, de la que los vecinos esperan, por fin, respuestas reales. La paciencia lleva tiempo agotada. En Pueblo del Mar, de las 78 viviendas afectadas, solo unos pocos propietarios han solicitado vivienda alternativa o indemnización. La mayoría sigue a la espera, sin saber muy bien qué esperar ya.
Más de dos décadas de incertidumbre que, para muchos, no terminarán a tiempo.



