El municipio alavés de Zuia vive su peor crisis hídrica y prohíbe regar, lavar coches y llenar piscinas

El Ayuntamiento de Zuia, municipio del territorio histórico de Álava, ha declarado una situación de emergencia por escasez de agua y ha puesto en marcha un paquete de medidas restrictivas que afectan al día a día de sus vecinos. La falta de lluvias y el descenso del caudal del río Baias han llevado el abastecimiento al límite.

El Consistorio ha emitido un bando oficial en el que prohíbe expresamente regar huertas y jardines, llenar o rellenar piscinas particulares y lavar vehículos. La medida se extiende a cualquier otro uso del agua que no se considere imprescindible para la vida cotidiana.

Las propias instalaciones municipales no se libran de las consecuencias. Las piscinas públicas de Zuia cerrarán sus puertas de forma provisional a partir de este sábado 15 de agosto, justo en pleno corazón del verano, cuando la demanda de este tipo de espacios alcanza su punto más alto.

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El Ayuntamiento ha sido claro en su comunicado: la situación es «crítica». La ausencia prolongada de precipitaciones ha reducido drásticamente el caudal del río Baias, que es uno de los principales recursos para el abastecimiento de agua en la zona, agravando una realidad que ya venía siendo preocupante.

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Con el objetivo de ganar tiempo y evitar cortes directos en el suministro, el municipio ha puesto en marcha gestiones para garantizar el aporte de agua mediante camiones cisterna. Además, ha solicitado formalmente a la Diputación Foral de Álava la activación del servicio de alerta roja, un mecanismo de respuesta ante situaciones de emergencia hídrica.

Desde el Consistorio se insiste en que estas restricciones no buscan castigar a los vecinos, sino todo lo contrario: preservar las reservas existentes para poder mantener el suministro básico y evitar tener que llegar a medidas aún más severas en los próximos días.

Los residentes de Zuia se enfrentan así a un verano especialmente duro, en el que la responsabilidad colectiva en el consumo de agua se convierte en una herramienta clave para superar la crisis. El Ayuntamiento pide colaboración y pide que se extreme la prudencia hasta que las condiciones meteorológicas mejoren y los niveles de abastecimiento vuelvan a la normalidad.

La situación recuerda la necesidad de planificar la gestión del agua con mayor anticipación en un contexto en el que los veranos secos son cada vez más frecuentes en buena parte del territorio español.