El Ayuntamiento de Agurain ha dado un paso decidido para atender la crisis socioeducativa que vive la localidad alavesa. Tres centros escolares del municipio contarán a partir de septiembre con la figura del educador de calle, un profesional que acompañará a los jóvenes dentro y fuera de las aulas.

El CEIP Lope de Larrea, la ikastola Lautada y el IES Aniturri serán los primeros en sumarse a este proyecto, que nace tras detectar comportamientos preocupantes entre la juventud del pueblo, que cuenta con algo más de 5.300 habitantes.
La alarma saltó cuando el consistorio encargó un informe exhaustivo sobre la realidad socioeducativa de la infancia y adolescencia local. El estudio, elaborado por la asociación Kokuk entre noviembre y enero, analizó la situación de 555 jóvenes de entre 10 y 18 años. Para ello, los investigadores visitaron los centros, realizaron cuestionarios con una participación superior al 80%, y se reunieron con AMPAS, equipos directivos, clubes deportivos y agentes sociales del municipio.
Los resultados no dejan lugar a la tranquilidad. El informe recoge un aumento sostenido de autolesiones e intentos de suicidio entre los adolescentes como forma de canalizar el sufrimiento emocional. En uno de los centros, según una de las fuentes consultadas, hay abiertos cerca de doce protocolos de suicidio y otros tantos de acoso escolar.
Los propios centros reconocen estar desbordados, con numerosos protocolos activos y sin recursos ni apoyo especializado suficientes para afrontarlos.
A esto se suman problemas en el entorno familiar. Familias desestructuradas, falta de límites o actitudes hiperprotectoras están detrás de muchas de estas situaciones. El consumo de drogas, que comienza a edades cada vez más tempranas y que los propios adultos normalizan, actúa como un modelo preocupante para los más jóvenes. El uso excesivo de pantallas agrava aún más el panorama.
La sensación de vacío se intensifica a partir de los 13 y 15 años, cuando el ocio cambia y los chicos perciben que en Agurain no hay nada pensado para ellos.
Frente a todo esto, los educadores de calle que se incorporen en septiembre tendrán como misión estar presentes de forma regular en los espacios cotidianos de los jóvenes, ofrecer acompañamiento emocional, asesorar a familias y profesores, y coordinarse con los distintos agentes del municipio.
El Ayuntamiento licitará el contrato en septiembre para que la figura pueda estar operativa desde el inicio del nuevo curso escolar.
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