La ciudad alavesa vive uno de sus días más arraigados y populares dentro del calendario festivo, con una programación que arranca de madrugada y se prolonga hasta bien entrada la noche del sábado.

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Desde primera hora de la mañana, el Mercado de los Ajos toma el protagonismo en la Cuesta de San Francisco y el Portal del Rey, una cita que marca el inicio tradicional de la jornada. A las ocho, la misa en la iglesia de San Miguel abre el capítulo más solemne del día, seguida de las dianas en la plaza de España a las nueve en punto.

A las diez, la emoción se traslada al cementerio de Santa Isabel, donde se celebra la Ofrenda Floral y el Aurresku de Honor en recuerdo de los blusas y neskas fallecidos. En paralelo, la Feria Agrícola de Santiago se instala en el Campus Universitario de Álava, con actividad hasta las 14.30 horas.

La mañana sigue cargada de propuestas para todos los gustos y edades. Las vaquillas arrancan a las 10.30 en el Iradier Arena, mientras que los más pequeños pueden apuntarse al taller de cesta punta en la plaza de los Fueros. A las once, la Carrera de Barricas de Vino para cuadrillas de blusas y neskas convierte la plaza de España en el epicentro de la fiesta y la tradición.

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A las 11.30 llega uno de los momentos más originales y divertidos: el esquí de fondo espumoso alrededor del cocodrilo de los jardines del Obispo Fernández de Pierola. Las actividades de pelota, herri kirolak y el concierto de la Banda Municipal de Música en el parque de la Florida completan una mañana intensa.

La tarde arranca a las cinco con el paseíllo desde la calle Fueros, un recorrido clásico que atraviesa las calles más céntricas de la ciudad y que reúne cada año a cientos de vecinos. Al mismo tiempo, la plaza Conde de Peñaflorida acoge a DJ Biznietos, y la feria de artesanía y regalos de las fiestas de la Virgen Blanca se extiende por la plaza Santa Bárbara hasta las diez de la noche.

La jornada cierra con propuestas musicales variadas: actuaciones de rap, el festival Batasuneta en la plaza de la Memoria, discoteca móvil y sesiones de DJ que prolongan la celebración hasta la madrugada.

Una fiesta con alma propia que, una vez más, convoca a Vitoria entera alrededor de sus tradiciones más queridas.