Aranda de Duero da el salto a la luz LED con la compra de casi medio millar de nuevas luminarias para sus calles

El ayuntamiento de Aranda de Duero ha puesto en marcha el proceso de adquisición de 483 luminarias LED con el que pretende modernizar buena parte de su alumbrado público, una apuesta que busca mejorar la calidad de la iluminación en la ciudad y reducir el gasto energético municipal.

La iniciativa supone uno de los pasos más concretos que ha dado el consistorio arandino en materia de eficiencia energética en los últimos tiempos. La sustitución de los puntos de luz convencionales por tecnología LED es una tendencia que llevan años siguiendo los municipios españoles, y Aranda no quiere quedarse atrás en esa transición.

Con casi medio millar de nuevas unidades, la renovación alcanzará a un número significativo de viales y espacios públicos de la localidad burgalesa. Los vecinos podrán notar la diferencia tanto en la calidad de la iluminación, que con la tecnología LED ofrece una luz más blanca y uniforme, como en la reducción de zonas con puntos de luz deteriorados o deficientes.

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Desde el punto de vista económico, el cambio a LED permite a los ayuntamientos recortar de forma notable la factura eléctrica. Este tipo de luminarias consume hasta un 60 o 70 por ciento menos que las tradicionales de vapor de sodio o mercurio, lo que a largo plazo representa un ahorro considerable para las arcas públicas y, por tanto, para todos los ciudadanos.

La durabilidad de las nuevas luminarias es otro de los argumentos a favor de la inversión. El LED tiene una vida útil muy superior a las tecnologías anteriores, lo que reduce los costes de mantenimiento y las incidencias en el servicio.

El proceso de compra ya está en marcha, lo que indica que la instalación podría comenzar en un plazo relativamente breve una vez se formalice la adquisición. Aranda de Duero avanza así hacia un modelo de gestión urbana más sostenible, en línea con los compromisos de eficiencia energética que marcan las políticas europeas y nacionales para los municipios.

Una mejora cotidiana pero importante para quienes transitan las calles de la ciudad cada día, especialmente en los meses de otoño e invierno, cuando el alumbrado cobra un papel protagonista en la vida urbana.