Burgos lleva casi 3.000 hectáreas agrícolas quemadas en diez años y 2026 ya marca el segundo peor registro de la década

El fuego no solo destruye bosques. En la provincia de Burgos, los incendios también están arrasando campos de cultivo a un ritmo que preocupa cada vez más al sector agrario. Los datos de la última década dibujan un panorama alarmante para los agricultores burgaleses.

Burgos lleva casi 3.000 hectáreas agrícolas quemadas en diez años y 2026 ya marca el segundo peor registro de la década

Entre 2017 y 2025, un total de 2.322 hectáreas agrícolas resultaron siniestradas por incendios en la provincia, según los partes registrados por la aseguradora especializada en el campo. Si se añade lo que va de 2026, la cifra roza ya las 3.000 hectáreas.

Y 2026 no ha terminado. Ni siquiera ha cerrado el verano. Sin embargo, este año ya ocupa la segunda posición en el ranking de los más destructivos para el campo burgalés en los últimos diez años, con 644 hectáreas afectadas por las llamas de las que se han presentado partes de siniestro.

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El año que marcó el antes y el después fue 2022, cuando el incendio de Quintanilla del Coco arrasó más de 2.500 hectáreas en los términos de Silos, Santibáñez del Val y Quintanilla del Coco. Aquel fuego se convirtió en el más devastador de la década para el agro burgalés y dejó una huella que aún se recuerda en la comarca.

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Este verano, el fuego ha vuelto a cebarse con el campo. Un reciente incendio en Pedrosa de Río Úrbel calcinó 26 hectáreas agrícolas, otro ejemplo de cómo los grandes fuegos no entienden de lindes entre monte y cultivo.

Los cultivos herbáceos son los más vulnerables. Cuando un incendio se extiende, las llamas no distinguen entre parcelas forestales y campos de cereal o viñedo. Los expertos del sector asegurador recuerdan que los grandes incendios de los últimos años han alcanzado núcleos habitados y, con ellos, explotaciones del sector primario.

La situación en Burgos refleja además una tendencia nacional. A nivel de todo el país, la superficie agrícola siniestrada en 2026 también se sitúa como la segunda más elevada de la última década.

Las primeras estimaciones apuntan a que las indemnizaciones por daños en cultivos superarán los dos millones de euros solo en 2026. De confirmarse, el total abonado en la última década por daños en campos y ganado podría superar los 22 millones de euros en todo el territorio nacional.

Una cifra que, lejos de ser solo un número, representa años de trabajo perdidos, cosechas destruidas y familias de agricultores burgaleses que cada verano miran al cielo con miedo.