Calespiques frena la velocidad: del límite ignorado durante años a las 22 denuncias en tres días

Los vecinos de la avenida Calespiques, en Ciutadella, llevan tiempo reclamando que alguien ponga orden en la velocidad a la que circulan los vehículos por su calle. Esta semana, el Ayuntamiento ha dado respuesta oficial a esa demanda: el límite máximo pasa de 40 a 30 kilómetros por hora, tal y como establece la normativa estándar para vías dentro de un núcleo urbano.

El concejal de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Pepe Capella, explica que la medida nació tras reunirse con los residentes de la zona hace dos o tres semanas. «Desde hace muchos años el límite era de 40 km/h, pero hablamos con el técnico de movilidad y la velocidad estándar dentro de un núcleo urbano es de 30 km/h», señala el responsable municipal.

Junto a la rebaja del límite, el Consistorio ha reforzado la señalítica y ha instalado un aviso de radar en la avenida. Además, la Policía Local ha desplegado su nuevo radar móvil, estrenado en enero, en dos campañas de control: una entre el 20 y el 22 de julio, y otra en la primera semana de agosto.

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Los datos hablan por sí solos. Solo en los tres días de la campaña de julio, los agentes impusieron 22 denuncias por exceso de velocidad únicamente en Calespiques. En la segunda campaña, aún sin datos desglosados por zonas, el municipio acumuló 97 sanciones en total por saltarse los límites establecidos.

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Los propios vecinos han reconocido públicamente su satisfacción y agradecimiento por las medidas adoptadas, valorando como positivas las reuniones mantenidas con el subinspector de la Policía y con el concejal. Sin embargo, advierten de que aún quedan asuntos pendientes.

Capella coincide con esa valoración y califica lo realizado hasta ahora como un «primer paso». Habrá que ver cómo evolucionan las medidas, especialmente durante los meses de verano, cuando el tránsito en la zona se intensifica.

Entre las propuestas que el Ayuntamiento estudia todavía figuran dos rotondas provisionales en las intersecciones con Cala en Brut y el carrer Gregal, la instalación de un radar fijo y el pintado de una línea continua a lo largo de toda la avenida. Cada una de ellas está siendo evaluada por el técnico de movilidad, que deberá resolver cuestiones como si el ancho de la vía permite a los autobuses maniobrar en las futuras rotondas.

Por ahora, el radar pedagógico instalado en la vía sigue sin funcionar. Capella asegura que están en proceso de reparación para reponerlo cuanto antes.